Investigación y manejo hídrico
El portainjerto de aguacate como herramienta ante la sequía
Un estudio comparó portainjertos bajo distintos niveles de humedad y destacó el desempeño del material de raza mexicana en vivero.

28 de octubre 2026
Actualmente, la disponibilidad de agua representa un desafío para la producción de aguacate en diversas regiones. Frente a este escenario, la investigación también dirige al portainjerto: la planta que aporta las raíces y la base del tronco, sobre la cual se injerta la variedad que producirá la fruta.
El estudio “Evaluation of avocado (Persia americana mill) seedling and clonal rootstock races performance under drought stress conditions” publicado en 2026 en la revista Heliyon, evalúo la respuesta de portainjertos en diferentes grupos de aguacate sometidos a una menor disponibilidad de agua. Los resultados apuntan a diferencias en el crecimiento de las plantas y destacan el desempeño del material de raza mexicana. Sin embargo, mencionan que este trabajo se realizó en condiciones de vivero y requiere validación en campo.
La investigación, desarrollada por Legesse Balko, Amsalu Gobera Roro y Hussein Mohammed Beshir, aporta antecedentes sobre el estudio de la selección del material vegetal como parte de la adaptación del cultivo al estrés hídrico.
Tres grupos de aguacate bajo distintas condiciones de humedad
Los ensayos fueron realizados entre septiembre de 2019 y diciembre de 2020 en Dara Otilcho, Etiopía. Se utilizaron plantas jóvenes, cultivadas en macetas bajo una estructura de sombra.
El equipo trabajó con materiales de las razas mexicana, guatemalteca y antillana, grupos de aguacate con diversas características genéticas. Primero se evaluó la capacidad de formar raíces mediante acodo aéreo, una técnica de propagación que permite obtener plantas a partir de ramas.
Posteriormente se desarrollaron dos ensayos con la variedad Ettinger como injerto. Uno utilizó portainjertos clonales de las razas mexicana y guatemalteca. El otro, portainjertos obtenidos de semillas de los tres grupos.
En ambos casos se establecieron tratamientos equivalentes al 30%, 60% y 100% de la capacidad del campo de sustrato, una referencia de la humedad que retiene después de drenar el exceso de agua. Estos porcentajes describen las condiciones experimentales y no constituyen una recomendación para reducir el riego de un huerto.
El material mexicano mostró un mejor desempeño
Durante la etapa de propagación, el material de raza mexicana presentó los mejores resultados en formación de callo y raíces. El antillano, por su parte, mostró un enraizamiento limitado, por lo que no se incorporó al ensayo posterior con portainjertos clonales.
En las plantas injertadas sobre portainjertos de semilla, el material mexicano destacó por su crecimiento bajo los distintos niveles de humedad evaluados. En contraste, el antillano presentó un desempeño menor.
Si bien el material mexicano mostró un mejor desempeño frente a los otros grupos evaluados, su crecimiento también disminuyó con la menor disponibilidad de agua. En el ensayo con portainjertos de semilla, las plantas sobre material mexicano acumularon más biomasa en el tratamiento de mayor humedad que en el de mayor déficit hídrico.
El mejor desempeño del material mexicano debe entenderse dentro de las condiciones del ensayo. Los resultados muestran diferencias en el crecimiento de plantas jóvenes, pero no permiten determinar cómo respondería la producción de fruta en un huerto comercial con menor disponibilidad de agua.
Raíces más largas no significaron mayor crecimiento
La investigación también mostró que la respuesta radicular tiene distintas dimensiones. Bajo menor humedad, las plantas desarrollaron raíces más largas, pero con menor diámetro y peso que aquellas mantenidas a capacidad de campo.
El material antillano presentó raíces más largas que el mexicano, sin que ello se tradujera en un mejor desempeño general de las plantas. Los resultados muestran que la longitud de las raíces, por sí sola, no basta para identificar el portainjerto más adecuado frente al estrés hídrico.
Qué aporta a la decisión del productor
Según el análisis de los autores, el material mexicano representa una alternativa prometedora para continuar desarrollando portainjertos adaptados a condiciones de menor disponibilidad de agua. También subrayan la importancia de contar con fuentes de material vegetal identificadas y conservar la diversidad genética disponible.
Es importante mencionar que el alcance del trabajo es específico. Se evaluaron plantas jóvenes, en una en una localidad específica y con Ettinger como variedad injertada. No se midieron cosechas, calidad de fruta ni rentabilidad, y tampoco se compararon portainjertos comerciales de manera individual.
Por ello, los investigadores proponen ampliar las evaluaciones a otras condiciones de cultivo y variedades, especialmente Hass.
El estudio abre una línea de trabajo compartida para los orígenes productores: incorporar la respuesta del portainjerto al déficit hídrico entre los criterios de selección del material vegetal.