Producción y eventos climáticos
¿Cómo proteger los huertos de aguacate durante El Niño?
Lluvias, calor extremo y cambios en la floración plantean desafíos distintos. Gonzalo Vargas entrega recomendaciones para adaptar el manejo.

3 de noviembre 2026
El Niño 2026-2027: cómo preparar los huertos de aguacate
El fenómeno conocido como “El Niño” se intensifica. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) podría convertirse en uno de los episodios más fuertes desde al menos 1950. Los pronósticos de la institución apuntan a una alta probabilidad de que este evento continúe hasta febrero de 2027, lo que incluye cambios en los patrones de temperatura y precipitaciones en las diversas regiones alcanzadas.
Los pronósticos indican que este episodio climático viene acompañado de una mayor presencia de nubes para climas mediterráneos, también incluye altos niveles de humedad ambiental y variaciones térmicas significativas que alteran la dinámica actual de los huertos.
Para los productores de aguacate, prepararse comienza con una pregunta ¿Cuál es el riesgo con mayor probabilidad de llegar a mi huerto? Una temporada más húmeda les puede exigir una mayor atención al drenaje y la sanidad de las raíces, mientras que en zonas expuestas al calor y la sequía la prioridad está en conservar la humedad del suelo y proteger la fruta.
¿Cuál es el riesgo con mayor probabilidad de llegar a mi huerto? Los efectos de El Niño varían según la región.
En entrevista con Gonzalo Vargas, Ingeniero Agrónomo de Allpabio, empresa chilena de biofertilizantes y bioestimulantes, plantea que la respuesta no está en tomar medidas exclusivas para el paso de “El Niño” sino en anticiparse con un manejo que fortalezca la condición del huerto.
“No es como una pildorita especial para El Niño: son siempre los manejos que siempre has hecho” señala.
Aunque se prevé que El Niño alcance una intensidad muy fuerte, sus efectos pueden variar según la región y la época del año. Por ello, las decisiones de manejo deben considerar las condiciones de cada huerto y los pronósticos locales.
En esa línea, Gonzalo Vargas recomienda revisar el pronóstico con frecuencia e identificar los sectores del predio donde podría acumularse el agua.
Cuando el riesgo es el exceso de lluvia
La costa norte y central de Perú es una de las zonas que requiere preparación ante posibles precipitaciones superiores a lo acostumbrado. En un comunicado publicado el 16 de octubre, la Comisión Multisectorial ENFEN proyectó lluvias por sobre los promedios históricos en la costa norte, la costa central y la sierra noroccidental para el verano de 2027.
Por su parte, en Estados Unidos, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) proyecta una mayor probabilidad de precipitaciones más altas de lo normal. Esto se daría en una buena parte de California para el periodo noviembre 2026- enero 2027.
En Chile, el Boletín de Tendencias Climáticas de octubre de la Dirección Meteorológica proyecta precipitaciones acumuladas superiores a lo habitual en la en la costa de Valparaíso y en la Región metropolitana, esta proyección abarca el trimestre de noviembre 2026 a enero de 2027.
¿Qué puede hacer el productor de aguacate en caso de lluvias abundantes?
Previo a las lluvias, Vargas recomienda recorrer el huerto para identificar dónde se acumula el agua y revisar la mejor forma de evacuar el exceso. Advierte que incluso en predios ubicados en ladera el agua puede escurrir desde las partes altas y concentrarse en sectores bajos o de suelos más arcillosos. Según las condiciones del predio, su consejo es preparar el suelo y considerar el uso de camellones para facilitar el drenaje.
El principal riesgo en los sectores que permanecen saturados es la falta de oxígeno en las raíces, indica el ingeniero agrónomo de Allpabio “Empezó a haber una asfixia generalizada (…) y luego la Phytophthora” recuerda sobre su experiencia durante el episodio de 1997.
En complemento, propone el uso de coberteras vegetales para ayudar a reducir el riesgo de asfixia, haciendo énfasis en la elección de especies sin efectos alelopáticos, mencionando el haba como ejemplo.
El asesor advierte que incluso los portainjertos seleccionados por su tolerancia pueden sufrir daños si enfrentan condiciones de saturación prolongada. Por eso, la elección del material vegetal debe acompañarse de un manejo adecuado del suelo y el agua
Para Gonzalo Vargas, es fundamental distinguir entre un huerto bien podado, donde la luz y el aire tienen una mejor circulación y uno “emboscado” donde la densidad del follaje limita la iluminación y la ventilación. Explica que en las copas más cerradas se generan condiciones favorables para la aparición de hongos, mientras que una poda óptima permite la entrada de luz y el movimiento del aire, lo que favorece una mejor conservación de la fruta después de la cosecha.
También advierte que las lluvias de primavera y verano pueden aumentar el riesgo de problemas como la antracnosis y la pudrición peduncular. Además, en períodos de mayor nubosidad, la menor transpiración de los árboles puede limitar el transporte de calcio hacia la fruta, afectando la firmeza y acortando su vida poscosecha.
No obstante, los episodios asociados a estas condiciones también tienen aspectos positivos para la gestión de los huertos. Entre ellos destacan la recarga efectiva de los embalses y una mayor humedad ambiental, lo cual favorece la presencia de insectos endémicos, seres que cumplen un rol clave en el proceso de polinización y beneficiando la cuaja en aquellos huertos que logren mantener un adecuado manejo hídrico y nutricional.

Si predominan la sequía y el calor
En regiones productoras con climas tropicales como México, el aumento del estrés hídrico y las altas temperaturas incrementan fuertemente la presión del complejo del hongo de la madera, considerado una grave amenaza fitosanitaria para el cultivo. Estos factores de estrés acumulado podrían dejar a los huertos locales resentidos y propiciar una reducción estimada de la producción local de entre un 35% y un 40%.
En Colombia, el Ideam advierte que los efectos de El Niño cambian según la región, la altitud y la época. La posibilidad de déficit hídrico no elimina la ocurrencia de lluvias. El organismo recuerda que entre octubre y comienzos de diciembre se desarrolla una temporada lluviosa en parte del país.
Para Chile, Gonzalo Vargas hace énfasis en que la preparación de los huertos debe considerar dos puntos importantes. Las lluvias primaverales y el calor que se anticipa para enero y febrero. Por su parte, el organismo SERNAPRED declaró una Alerta Temprana Preventiva Nacional por altas temperaturas vigente desde el 1 de noviembre de 2026 hasta el 31 de marzo de 2027, para reforzar la vigilancia ante posibles episodios de calor extremo durante el verano.
¿Qué medidas puede tomar el productor de aguacate en caso de calor y sequía?
Para los huertos expuestos a disponibilidad limitada de agua, Vargas señala que la poda es una herramienta muy efectiva para manejar el tamaño de la copa y reducir la cantidad de follaje que transpira. Además, propone aprovechar el material de poda trozado como cobertura para el suelo.
“Con eso cubro el suelo y evito que se evapore excesivamente el agua” explica.
También sostiene que la poda debe planificarse según la condición del árbol y las temperaturas previstas. Esto debido a que en períodos de calor extremo, retirar demasiado follaje puede exponer las ramas y fruta al sol, por lo que lo más conveniente es definir el momento y la intensidad del manejo según las necesidades específicas de cada huerto.
El ingeniero aconseja regar de acuerdo lo que requiera el cultivo y evitar la sobrefertilización. Advierte que en condiciones secas es importante prestar atención a la salinidad del suelo y el agua, ya que esto puede afectar la absorción de agua por parte de las raíces.
Además menciona el uso de bioestimulantes como parte de su estrategia frente al estrés. Su aplicación debe evaluarse según las condiciones del huerto y las características de cada producto, como complemento de un manejo adecuado del riego y la nutrición.

Floración y cuaja: proteger la próxima cosecha
La temperatura y la disponibilidad de agua en un huerto también pueden influir en la floración y la cuaja, efectos que se expresan en la cosecha siguiente.
En el norte de Perú, Vargas pone el foco en Piura y Lambayeque. Según el agrónomo, el calor extremo ya se está reflejando en una menor floración y cuaja. También advierte que estas condiciones podrían favorecer la presencia de hongos de la madera en los huertos.
En Chile, en cambio, considera que una mejor disponibilidad de agua y condiciones menos secas podrían favorecer la floración y la cuaja de los huertos bien manejados.
En su análisis menciona que la floración de 2026 tendrá importancia en la cosecha de 2027. Su recomendación es llegar a esa etapa con una copa bien manejada, un programa nutricional revisado y seguimiento de las condiciones climáticas.
En casos donde las lluvias retrasan las labores o el riego, menciona que algunos productores recurren a aplicaciones foliares para complementar sus programas. Enfatizando en que la decisión sobre productos, dosis, frecuencia y forma de aplicación debe basarse en el diagnóstico nutricional y las condiciones del territorio, también agrega que no existe una solución universal para todos los huertos.
También destaca la importancia de proteger a los polinizadores y observar su actividad durante la floración, junto con registrar la evolución de flores, cuaja y caída de fruta. Estos antecedentes permiten reconocer diferencias entre sectores y ajustar el manejo de las siguientes temporadas.
Después del evento: recuperar y proteger el valor
Para Vargas, en casos donde el huerto ya enfrentó inundaciones, calor extremo o sequías, la primera decisión es evaluar el daño antes de intervenir. Revisar raíces, humedad, follaje y fruta permite distinguir los sectores que necesitan recuperar drenaje de aquellos que requieren ajustar el suministro de agua.
Tras una ola de calor, la Universidad de California recomienda ajustar el riego en árboles que han perdido una parte importante de sus hojas, ya que pueden tener dificultades para mover agua. Evitar la saturación del suelo ayuda a reducir el riesgo de pudrición de raíces.
Si después de un período lluvioso la fruta presenta una menor capacidad de conservación, la recomendación de Vargas es acortar los tiempos entre la cosecha y la venta. Esto implica reducir los días de permanencia en el packing y, cuando sea posible, priorizar destinos con tiempos de tránsito más cortos y una venta más rápida.
Si después de un período lluvioso la fruta presenta una menor capacidad de conservación, la recomendación de Vargas es acortar los tiempos entre la cosecha y la venta.
Del pronóstico global a la decisión diaria
Gonzalo Vargas destaca la importancia de revisar los pronósticos con frecuencia y seguir su evaluación a medida que se acerca un evento meteorológico. Señala que una alerta estacional permite preparar recursos y revisar infraestructura; el pronóstico local de corto plazo ayuda a decidir cuándo ejecutar las labores.
“Hoy podemos prevenir” plantea el asesor.
Para ello, la información climática debe combinarse con observaciones dentro del huerto: dónde se acumula el agua, cuánto tarda en secarse el suelo, qué sectores muestran estrés y cómo responde la floración.
La preparación para El Niño 2026-2027 no será idéntica en todas las zonas productoras. La ventaja estará en identificar el riesgo local y actuar antes de que el exceso de agua, la sequía o el calor comprometan las raíces, la fruta y la siguiente cosecha.