Cambio climático y producción de aguacate
¿Ampliará el cambio climático las zonas de aguacate Hass?
Un estudio en Nueva Zelanda advierte que el aumento de temperatura debe evaluarse junto con los requerimientos de riego y el riesgo de sequías.

13 de octubre 2026
El cambio climático podría modificar las zonas donde es posible cultivar aguacate. En Nueva Zelanda, las proyecciones suelen señalar al aguacate Hass como uno de los cultivos que ganarían superficie apta con el aumento de las temperaturas. Así lo recoge el estudio “Irrigation, Water Deficit and Crop Load Effects on ‘Hass’ Avocado Fruit Size Under New Zealand Growing Conditions” (Efectos del riego, el déficit hídrico y la carga frutal sobre el tamaño del aguacate Hass en Nueva Zelanda), publicado en Horticulturae, que revisa esas proyecciones a la luz de la disponibilidad de agua.
Esto sería posible al reducir las limitaciones que significan las heladas y las bajas temperaturas primaverales. Sin embargo, la investigación advierte que las proyecciones no consideran los requerimientos de riego, factor que podría perjudicar la expansión.
Nueva Zelanda, que ya cuenta con producción comercial de aguacate, presenta un caso particular. Sus condiciones relativamente frescas y húmedas permiten que muchos huertos funcionen sin riego. No obstante, las sequías de verano más fuertes e intensas proyectadas para las regiones donde se cosecha aguacate plantean nuevas exigencias a la hora de manejar los cultivos.
El estudio a cargo de Teruko Kaneko, Nick Gould, David Campbell y Michael John Clearwater aborda la temas como la disponibilidad de agua y el crecimiento del fruto.Sus resultados muestran que incluso períodos breves de déficit hídrico pueden afectar el tamaño del aguacate bajo condiciones climáticas relativamente moderadas.
Condiciones térmicas y disponibilidad de agua: un balance delicado
Según los investigadores, Nueva Zelanda tiene uno de los climas más frescos del mundo para la producción comercial de aguacate. Las bajas e inestables temperaturas primaverales pueden alterar el proceso, contribuir a una cuaja irregular y prolongar el desarrollo del fruto.
Las evaluaciones que identifican un posible aumento en el potencial de cultivo con temperaturas más altas se apoyan en esta eventual reducción de las restricciones térmicas. Sin embargo, un calentamiento en el ambiente no asegura por sí mismo las condiciones suficientes para sostener la producción.
El estudio señala que las sequías que trae un aumento del calor podrían aumentar tanto la demanda de agua para uso agrícola como la presión sobre la disponibilidad. Es por esto que el acceso al riego aparece como una posible limitación a la expansión del aguacate en el país.
En la investigación no se evaluó directamente el efecto de temperaturas futuras ni elaboró un mapa de nuevas zonas productoras. Su objetivo fue medir cómo los déficits de agua afectan el crecimiento, el rendimiento y la calidad del fruto, para aportar información al manejo del riego ante un clima más variable.
Un ensayo de tres temporadas en Nueva Zelanda
Los investigadores trabajaron en un huerto comercial de Omokoroa, en Bay of Plenty, durante las temporadas 2016–2017, 2017–2018 y 2018–2019. Se seleccionaron 24 árboles adultos de Hass sobre portainjertos de semilla Zutano, distribuidos entre tratamientos con y sin riego.
Si bien las precipitaciones variaron entre las diferentes temporadas, cada verano presentó un periodo de dos a tres semanas sin lluvias. Este factor redujo la humedad del suelo en los árboles que dependían únicamente de las precipitaciones.
En la segunda temporada, que contó con mayor carga frutal, el periodo seco coincidió con una fase temprana en el desarrollo del fruto. Al analizar los resultados, considerando las diferencias de carga entre árboles, el equipo de investigación detectó que los aguacates del tratamiento sin riego pesaban, en promedio, 26,4 gramos menos al momento de la cosecha, una reducción aproximada del 10%.
Esta diferencia corresponde al peso individual de los frutos. El estudio no detectó un efecto significativo del riego sobre el rendimiento total por árbol ni sobre el contenido de materia seca del aguacate.
La carga frutal y su efecto en el análisis hídrico
Una de las principales dificultades del análisis fue la variabilidad de producción entre árboles y temporadas. Mientras mayor fue la carga, se tendía a producir aguacates de menor peso. Este factor podría ocultar las diferencias de peso asociadas al suministro de agua.
Por ello, el efecto de la ausencia de riego sobre el peso del aguacate se hizo evidente después de incorporar la carga frutal al análisis.
Durante la tercera temporada se registró una cuaja extremadamente baja y no permitió obtener una cosecha evaluable. Los autores consideran que las condiciones inusualmente frías durante la primavera probablemente contribuyeron a ese resultado, aunque continuaron las mediciones del estado hídrico de los árboles.
Estos antecedentes demuestran la necesidad de no solo considerar el clima, sino de sumar la disponibilidad de agua y la variabilidad reproductiva del aguacate a la hora de interpretar su desempeño productivo.
El riego como condición indispensable para la expansión futura
El estudio concluye que el riego merece especial atención incluso bajo las condiciones actuales del clima en Nueva Zelanda. Esto debido a que su importancia podría aumentar si crece el riesgo de sequías en verano, especialmente durante las etapas iniciales del desarrollo del fruto.
También se señala la necesidad de más investigaciones para comparar los requerimientos de riego entre temporadas de alta y baja carga productiva. Las recomendaciones de manejo deben considerar las condiciones del suelo, el estado del árbol y la cantidad de fruta que sostiene.
Si bien este caso permite abordar la pregunta sobre una posible ampliación de las zonas de cultivo de aguacate, no demuestra que el cambio climático por sí solo vaya a generar nuevos lugares de producción. Es fundamental considerar que las proyecciones basadas en temperatura deben las restricciones hídricas.
Aunque una zona sea potencialmente más apta desde el punto de vista térmico, puede enfrentar mayores dificultades para abastecer de agua a los huertos de forma simultánea. Estos factores condicionan el potencial de una producción comercial sostenible.