Aguacate de Jalisco apuesta por la calidad para enfrentar el nuevo escenario competitivo global
Los volúmenes de aguacate mexicano alcanzan niveles históricos y los precios enfrentan una presión constante.

Mientras los volúmenes de aguacate mexicano alcanzan niveles históricos y los precios enfrentan una presión constante, en Jalisco la discusión ya no se centra únicamente en cuánto producir, sino en cómo sostener una ventaja competitiva en un mercado cada vez más global.
Para Saúl Medina Tejeda, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Aguacate de Jalisco (APEAJAL), el crecimiento de la oferta mundial obliga a los productores a perfeccionar aspectos que van desde la productividad hasta la calidad y la condición de la fruta al llegar a destino, cuando se trata de mercados distantes, como Japón o Corea del Sur.
La ventaja del aguacate de Jalisco
Uno de los elementos que distingue a Jalisco dentro de la industria mexicana es la estructura de sus huertas, caracterizadas por una mayor escala productiva y un alto nivel de tecnificación.
“La verdad es que Jalisco tiene una bondad, porque las huertas son un poco más tecnificadas. Hay productores de 100, 200, 500 hectáreas, o sea, productores más grandes, que de una sola huerta pueden mandar muchísimos contenedores a cualquier destino. Entonces, eso ayuda bastante a contar con mayor uniformidad y que el trabajo de post cosecha sea mejor”, explica Medina.
Según el dirigente, esa condición se transforma en una ventaja especialmente relevante cuando se está ante el desafío de analizar crecimientos en el abastecimiento de mercados lejanos, donde la fruta debe mantener su calidad durante varias semanas.
“Tú estás mandando a un destino como Japón, que desde que se cosecha hasta que el cliente se la va a comer, pasan 40 días, 35 días, sabiendo que el tránsito son 22, 25 días, pero todo sale bien. Que vaya de una sola huerta, de una misma altitud, el aguacate con un mismo manejo de un solo productor o dos productores máximo, ayuda muchísimo”, señala.
Productividad y sanidad: los próximos desafíos del aguacate de Jalisco
Aunque México mantiene una posición privilegiada en los mercados internacionales, Medina advierte que la competencia se está intensificando y que el sector no puede depender únicamente de su liderazgo histórico. Entonces, hay dos conceptos clave: sanidad y productividad.
“Yo creo que, como país y como Jalisco, tenemos que trabajar mucho en el estatus fitosanitario con las nuevas mutaciones de las plagas que han estado controladas por mucho tiempo. También tenemos que darle mucha importancia a la productividad, aumentando las toneladas por hectárea. Si estás en una media de 10, pues debes pensar cómo lo haces para subir a 12 ó 14”.
El dirigente sostiene que mejorar los rendimientos será fundamental para sostener la rentabilidad en un escenario donde los compradores cuentan con una oferta cada vez más diversa. Más aún considerando que el fenómeno de altos volúmenes y precios bajos podría mantenerse un tiempo en Estados Unidos, que seguirá siendo el principal mercado de la fruta mexicana.
Competidores del aguacate en todo el mundo
Para APEAJAL, el principal cambio de los últimos años es que el aguacate dejó de ser un negocio dominado por unos pocos actores. Según afirma Medina, todos los planes deben considerar que, actualmente, la competencia se extiende a escala mundial.
“Por ejemplo, Guatemala ya está cerca de entrar a Estados Unidos, Perú cada vez está creciendo más, Chile ha ido desapareciendo en el mercado norteamericano, pero estuvo mucho tiempo y cuando se necesite fruta de ese país, puede mandar. Entonces es un mercado global”, detalla.
En ese contexto, advierte que la industria mexicana debe prepararse para convivir con más orígenes y mayores exigencias de los compradores.
“No solo es Michoacán. No solo somos nosotros. Un comprador en cualquier parte del mundo tiene la capacidad de traer aguacates de todos lados. Pero seguimos teniendo ventajas: estamos en una zona como Jalisco y Michoacán muy privilegiados, donde el consumidor norteamericano prefiere mucho sus aguacates. Obviamente el de California también, por ser doméstico y ser local porque sí o sí se tiene que cortar y vender ahí. Pero si pones a un consumidor de Estados Unidos en una experiencia de preferencia de un aguacate, y no es por hablar mal de nadie, nos prefiere”.
Para el líder gremial, esa ventaja sigue siendo relevante, pero ya no es suficiente por sí sola. El futuro dependerá de la capacidad de la industria para producir mejor, mantener la calidad y responder a un mercado cada vez más competitivo, donde hay actores “siempre listos” para ofrecer su fruta.