Innovación agronómica
Nuevos aires en cosecha de paltos con reconversión genética
La primera cosecha sobre portainjerto clonal Dusa en Cabildo marca un hito en uniformidad, desarrollo radicular y eficiencia hídrica.

Cabildo es una zona históricamente vinculada al cultivo del palto. Por eso, que hoy se esté realizando allí una primera cosecha comercial sobre Dusa tiene un significado especial. No es solamente la incorporación de un nuevo portainjerto, sino la posibilidad de evaluar una nueva forma de establecer y manejar los huertos.
"Para BAIKA, tener nuestra primera cosecha comercial de palto Hass sobre portainjerto clonal Dusa marca un punto de inflexión para la zona de Cabildo, una zona con mucha tradición de aguacate con portainjerto tradicional de semilla de las razas mexicana y guatemalteca" afirma Juan Antonio Delpero.
Durante muchos años, los productores trabajaron principalmente con patrones provenientes de semillas. El problema es que, aun utilizando semillas de una misma variedad, existe una importante variabilidad entre plantas. Los árboles pueden diferir en vigor, desarrollo radicular, arquitectura y comportamiento productivo.
"Los portainjertos clonales buscan reducir precisamente esa variabilidad. En el caso de Dusa, la experiencia acumulada en Chile ha mostrado un buen desarrollo del sistema radical, vigor y capacidad productiva" confirma Delpero. En evaluaciones realizadas en la Región de Valparaíso se han observado diferencias favorables en producción y calibre respecto de algunos patrones tradicionales.
Una raíz más uniforme
Desde el punto de vista agronómico, una de las principales ventajas de trabajar con un portainjerto clonal es la mayor uniformidad del huerto. "Esto facilita el manejo, porque los árboles tienden a responder de una manera más parecida al riego, la fertilización, la poda y otras prácticas de manejo", agrega Delpero.
En Dusa también destaca el desarrollo de raíces finas, característica que puede ayudar a explicar parte de su buen comportamiento productivo. Sin embargo, el mayor vigor no debe entenderse simplemente como una ventaja automática. Ese potencial debe ser manejado adecuadamente para conseguir un equilibrio entre crecimiento vegetativo y producción.
"Nuestra primera cosecha comercial en el campo San Ignacio permite observar justamente esa respuesta en terreno. Uno de los aspectos que más interesa es comprobar cómo se comportan los árboles en términos de uniformidad, desarrollo y producción. La evaluación, sin embargo, debe hacerse con una mirada de mediano y largo plazo", asegura Delpero.
En un huerto de aguacate no basta con observar una sola cosecha. Es necesario seguir la evolución de los árboles durante varias temporadas y analizar producción acumulada, calibres, calidad de fruta, comportamiento frente a estrés y, especialmente, la estabilidad productiva entre años.

El agua sigue siendo un factor decisivo
La experiencia adquiere todavía mayor relevancia considerando la historia reciente de Cabildo. La zona ha sufrido una prolongada sequía y el manejo del agua se convirtió en uno de los principales factores que condicionan la producción.
Las lluvias de los últimos años han permitido recuperar parte de la disponibilidad hídrica, pero esto no significa que el problema del agua haya desaparecido. El escenario cambia y también cambian las prioridades de manejo.
Después de años de déficit hídrico, ahora adquiere mayor importancia vigilar el comportamiento del suelo frente a períodos de alta humedad. El árbol necesita agua, pero también requiere oxígeno en la zona radicular. Por eso, el drenaje y la aireación del suelo pasan a ser aspectos tan importantes como la disponibilidad de agua.
En este contexto, un portainjerto como Dusa puede ser una herramienta dentro de una estrategia más amplia, pero no reemplaza un adecuado diseño de riego, drenaje, manejo de suelo y nutrición.
¿Una nueva etapa para Cabildo?
La incorporación de portainjertos clonales podría significar un cambio importante en la forma de renovar los huertos de Cabildo.
Hasta ahora, la genética de la parte aérea, principalmente Hass, ha concentrado buena parte de la atención. Con los portainjertos clonales, la genética de la raíz comienza a ocupar un lugar mucho más relevante en la planificación del huerto.
Esto permite pensar que, en el futuro, la decisión de plantar un huerto no estará determinada solamente por la variedad de fruta que se quiere producir. También será necesario preguntarse qué sistema radical es el más adecuado para las condiciones específicas de cada campo.

Por eso, la recomendación no debería ser simplemente “plantar Dusa”. Lo importante es realizar primero un diagnóstico del sitio y determinar qué material genético puede responder mejor a esas condiciones. Tal como lo confirma Delpero: "La textura y profundidad del suelo, el drenaje, la calidad del agua, la salinidad, el historial del terreno, la presencia de problemas sanitarios y la disponibilidad hídrica son algunos de los factores que deberían considerarse antes de elegir un portainjerto".
La Hass chilena hacia los próximos años
En los próximos cinco a diez años, la producción de Hass en Chile probablemente avanzará hacia sistemas cada vez más tecnificados y eficientes.
El desafío será producir fruta de calidad utilizando de mejor manera recursos que son cada vez más limitados. La eficiencia en el uso del agua, la productividad por hectárea, la estabilidad de los rendimientos y la calidad de la fruta tendrán un peso creciente en la competitividad.
En ese escenario, la renovación de huertos antiguos será un proceso importante. Y allí los portainjertos clonales pueden desempeñar un papel cada vez más relevante.
La tendencia, sin embargo, no debería ser buscar un único portainjerto que sirva para todas las condiciones. Lo más probable es que el futuro avance hacia una selección mucho más específica: portainjerto, variedad y manejo definidos de acuerdo con las características de cada campo.
Dusa aparece como uno de los materiales que ya cuenta con experiencia productiva en Chile y que puede contribuir a esa transición. Pero la verdadera transformación está en comenzar a mirar la raíz como una parte estratégica del diseño del huerto.
En definitiva, la competitividad futura del palto Hass chileno no dependerá solamente de producir más kilos. Será necesario producirlos con mayor eficiencia, regularidad y calidad. Y en esa ecuación, la genética del sistema radicular tendrá cada vez más importancia.