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Santiago Pinto

Clima y floración: las señales que marcan la nueva temporada en Ecuador

Ecuador

A medida que avanzamos hacia una nueva campaña, la evolución de las condiciones climáticas comienza a entregar señales relevantes para la producción de aguacate en Ecuador. Hoy seguimos atentos tanto al desarrollo de El Niño en el Pacífico como a sus posibles efectos sobre las zonas productivas.

Durante los últimos meses ya hemos observado un primer impacto en las floraciones de algunos cultivos. Las temperaturas más altas pueden reducir el estímulo para la floración y este año hemos atravesado condiciones distintas a temporadas anteriores, con un invierno que, en promedio, no alcanzó la misma intensidad de frío. También hemos registrado una humedad relativa elevada y lluvias inesperadas.

Sin embargo, la situación cambia cuando miramos los cultivos ubicados hacia zonas interiores y de mayor altura. Allí, los ciclos de floración ocurrieron antes y el escenario que observamos actualmente es diferente.

Para nuestros cultivos en la sierra, las señales comienzan a ser positivas. Venimos de un año de menor producción y las floraciones que darán origen a las próximas cosechas muestran, hasta ahora, un buen comportamiento. La primera, cuya fruta comenzará a salir entre octubre y noviembre, logró atravesar la etapa más fuerte de la sequía. La floración correspondiente a febrero y marzo también presenta una evolución favorable y vemos posibilidades de alcanzar buenos volúmenes.

El próximo desafío serán las lluvias

Haber superado la etapa más dura de la sequía no significa que el desafío climático haya terminado. Ahora nuestra atención comienza a trasladarse hacia las precipitaciones que podrían presentarse durante el período de cosecha.

En la sierra, enero, febrero y marzo son meses históricamente asociados a lluvias. Por eso, más que preguntarnos únicamente si lloverá, tendremos que observar con qué intensidad lo hará. Un aumento de las precipitaciones podría generar nuevos desafíos para mantener el ritmo y el volumen de cosecha.

Ya estamos tomando medidas en los cultivos y en el packing para mitigar una eventual mayor presencia de hongos asociada a estas condiciones. Al mismo tiempo, será necesario monitorear las zonas bajas ante posibles inundaciones y sus efectos sobre la logística.

Esta realidad nos recuerda que una campaña no se define por un solo evento climático. Después de enfrentar la sequía, debemos prepararnos para un escenario en el que el reto podría pasar precisamente al extremo contrario: manejar correctamente períodos de mayor precipitación sin comprometer la calidad de la fruta ni la continuidad de las operaciones.

El desafío de Ecuador es producir más y mejor

Las señales que entregan las próximas floraciones son positivas, pero el escenario también exige mantener la atención sobre los desafíos productivos que acompañarán los próximos meses. Después de atravesar la etapa más fuerte de la sequía, el foco estará en sostener los volúmenes y la dinámica de cosecha frente a las posibles lluvias.

Producir más y mejor  será un gran desafío para Ecuador. Transformar el potencial que muestran las próximas floraciones en una mayor producción, mientras adaptamos el manejo de los cultivos a las condiciones climáticas y mantenemos la calidad necesaria para abastecer los mercados que ya están abiertos.

Santiago Pinto
Director Iteranza
spinto@interanza.com
Ecuador

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