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Biocontrol en campo redefine la sanidad del cultivo

Hongos entomopatógenos impulsan sanidad del cultivo

Baika Colombia avanza en control biológico con hongos, reduciendo plagas, enfermedades y agroquímicos, mejorando productividad y sostenibilidad.

La producción de aguacate avanza hacia un modelo cada vez más exigente en términos de sostenibilidad, trazabilidad y eficiencia productiva. En este contexto, Baika Colombia ha dado un paso relevante al impulsar una estrategia basada en el uso de hongos entomopatógenos, como alternativa biológica para el manejo de plagas y enfermedades en campo.

Según explica Ricardo Botero, gerente de Producción de Baika Colombia, esta iniciativa surge a partir de un convenio firmado en mayo de 2025, motivado por la necesidad de encontrar soluciones más sostenibles frente a las crecientes exigencias de los mercados y las certificadoras internacionales.

“Los productos agroquímicos permitidos por los clientes cada día exigen estrategias más responsables con el medio ambiente y con los consumidores. Por eso buscamos alternativas biológicas que pudiéramos incluso producir en campo, con buenas concentraciones y efectividad”, señala.

Enfoque en los principales problemas sanitarios

La estrategia se ha centrado en abordar dos de los principales desafíos productivos del cultivo en Colombia. Por un lado, el control de Phytophthora cinnamomi, una enfermedad que afecta severamente el sistema radicular, provocando debilitamiento, pérdida de productividad e incluso la muerte de los árboles. Por otro lado, el control de insectos, responsables de una parte significativa del descarte de fruta.

El objetivo es claro: mejorar la sanidad del cultivo para lograr árboles más vigorosos, mayor productividad y una fruta con mejores estándares de exportación, lo que se traduce directamente en mayor rentabilidad.

Hasta ahora, el programa ha priorizado la producción y aplicación de dos hongos clave: Beauveria bassiana y Trichoderma asperellum, cada uno con funciones específicas dentro del sistema productivo.

Trichoderma asperellum se utiliza principalmente para el control de Phytophthora cinnamomi, contribuyendo a la recuperación del sistema radicular y la vitalidad del árbol. En paralelo, Beauveria bassiana actúa sobre una amplia gama de insectos, incluyendo coleópteros como marceños y compsus, hemípteros como monalonion, y lepidópteros.

Además, el programa contempla la incorporación progresiva de otros microorganismos que amplían el espectro de control y beneficios: Metarhizium anisopliae para coleópteros; Isaria fumosorosea para el control de ácaros; y Penicillium pinophilum con un rol clave en la solubilización de fósforo y otros minerales, aportando directamente a la nutrición del suelo.

Resultados y transición hacia un modelo sostenible

Los avances observados en campo han sido significativos, especialmente en el manejo de enfermedades radiculares. De acuerdo con Botero, la aplicación de Trichoderma asperellum ha permitido recuperar entre un 90% y 95% de los árboles que presentaban síntomas de debilitamiento asociados a Phytophthora cinnamomi.

Este resultado responde a un manejo integral que incluye prácticas como la descompactación de suelos, la nutrición adecuada, el uso de estimulantes radiculares y, en algunos casos, fungicidas de apoyo.

En el caso de Beauveria bassiana, se ha evidenciado un control efectivo sobre diversas especies de insectos, reduciendo de manera importante su impacto en la calidad de la fruta. Un aspecto clave en el éxito de esta estrategia ha sido el manejo técnico de las aplicaciones: uso de dosis correctas, aplicación permanente y evitar mezclas con fungicidas que puedan afectar su viabilidad.

Uno de los objetivos centrales del proyecto es disminuir progresivamente el uso de agroquímicos. Para ello, el monitoreo constante de plagas y enfermedades en campo permite identificar focos específicos y optimizar las intervenciones.

A medida que los hongos logran reducir la incidencia y severidad de los problemas sanitarios, se extienden los periodos de control y se reduce la necesidad de aplicaciones químicas. En este sentido, Baika Colombia avanza hacia una estrategia de “inundación biológica”, buscando que estos microorganismos se establezcan y generen un equilibrio más estable dentro del cultivo.

La experiencia refleja una tendencia clara en la industria del aguacate: la transición hacia sistemas productivos más resilientes, sostenibles y eficientes, donde el control biológico deja de ser una alternativa y se convierte en un pilar del manejo agronómico moderno.

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