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Avances tecnológicos

Tecnología responde al reto de conservar el aguacate

Envíos de hasta cuatro semanas exigen controlar la fruta en tránsito, mientras el desarrollo de procesados abre paso a tecnologías como HPP.

Aguacates Hass enteros de piel oscura junto a un aguacate cortado a la mitad mostrando pulpa verde fresca y hueso central.

18 de septiembre de 2026

La expansión del aguacate hacia mercados cada vez más distantes plantea un desafío que comienza desde que la fruta es cosechada y continúa incluso después de su procesamiento: cómo extender su conservación sin comprometer la calidad.

En el mercado fresco, los viajes marítimos pueden prolongarse hasta cuatro semanas, período durante el cual el aguacate continúa con su actividad metabólica. En los productos procesados, en cambio, la exposición de la pulpa al oxígeno introduce desafíos asociados al pardeamiento, la oxidación y la inocuidad.

Para Jorge León,Consultor Técnico especializado en Tecnología de Alimentos , responder a ambos escenarios requiere combinar un control riguroso de variables como temperatura, atmósfera, madurez y envasado con tecnologías capaces de ampliar la vida útil del producto.

Una fruta que continúa cambiando después de la cosecha

El aguacate Hass es un fruto climatérico y su comportamiento después de la cosecha constituye uno de los principales desafíos para los envíos de larga distancia.

León explica que incluso bajo refrigeración y atmósfera controlada la fruta mantiene su respiración metabólica y producción de etileno, compuesto estrechamente relacionado con el proceso de maduración.

La evidencia técnica coincide con este desafío. El Postharvest Research and Extension Center de UC Davis señala que la producción de etileno del aguacate comienza después de la cosecha y aumenta considerablemente durante la maduración. Además, indica que las atmósferas controladas permiten reducir las tasas de respiración y producción de etileno, además de retrasar el ablandamiento y los cambios de color.

En condiciones específicas de atmósfera controlada, UC Davis reporta que el Hass verde-maduro puede conservarse hasta nueve semanas a temperaturas de entre 5 °C y 7 °C y posteriormente completar su maduración con buena calidad. Sin embargo, las condiciones deben ajustarse cuidadosamente, ya que temperaturas o concentraciones de gases inadecuadas también pueden provocar daños en la fruta.

Para León, variables como la temperatura, la concentración de gases y la materia seca deben considerarse durante los trayectos prolongados. Un manejo inadecuado puede acelerar la evolución de la fruta y provocar que alcance su punto óptimo de consumo antes de completar la cadena comercial.

El procesamiento cambia el desafío

Cuando el aguacate pasa del mercado fresco al procesamiento aparecen otras variables. La eliminación de la cáscara y la semilla deja la pulpa expuesta al oxígeno, favoreciendo fenómenos como el pardeamiento y la oxidación.

Según León, la industria utiliza diferentes estrategias para disminuir estos procesos, entre ellas el envasado al vacío, materiales con barrera al oxígeno y gases inertes como el nitrógeno.

También destaca el uso de acidulantes como jugo de limón, ácido cítrico o ácido ascórbico. Estos permiten disminuir el pH de la pulpa y funcionan como una barrera adicional para favorecer la estabilidad del producto y limitar el crecimiento microbiano.

En este escenario, la conservación deja de depender únicamente del manejo de la maduración y pasa a involucrar también factores como formulación, higiene, exposición al oxígeno, envasado y temperatura.

HPP amplía las alternativas de conservación

Entre las tecnologías que han ganado espacio en las últimas décadas se encuentra la alta presión hidrostática (HPP), aplicada en productos procesados como pulpa y guacamole.

El sistema somete el alimento ya envasado a altas presiones durante períodos breves. León señala como referencia tratamientos cercanos a 85.000 psi durante aproximadamente 180 segundos.

Los parámetros son consistentes con aplicaciones evaluadas internacionalmente. Health Canada analizó pulpa de aguacate y guacamole sometidos a 600 MPa, aproximadamente 87.000 psi, durante un mínimo de tres minutos, concluyendo que el tratamiento evaluado permite reducir la flora microbiana presente y extender la vida útil refrigerada sin generar preocupaciones de seguridad alimentaria en esos productos.

(*) MPa (megapascales) y psi (libras por pulgada cuadrada) son unidades utilizadas para medir presión. 

Determining the effect of high hydrostatic pressure on the refrigerated stability of avocado puree”, de Sinan Uzunlu, estudio  publicado el 3 de octubre de 2024 en la revista científica Food Production, Processing and Nutrition. También evaluó puré de aguacate tratado a 600 MPa durante tres minutos y almacenado posteriormente a 4 °C durante 28 días, reforzando el potencial de esta tecnología para ampliar la estabilidad refrigerada de productos derivados.

Para Jorge León, una de las ventajas de HPP es que permite intervenir sobre el deterioro del producto sin recurrir a las temperaturas características de los tratamientos térmicos convencionales. Sin embargo, su incorporación supone también una inversión que puede limitar el acceso para algunas empresas.

Por ello, advierte que la tecnología no reemplaza aspectos básicos como las buenas prácticas de manufactura, la higiene, el envasado y el control de la exposición al oxígeno.

No existe una única fórmula para extender la vida útil

Las condiciones de conservación dependen finalmente del tipo de producto, su formulación, el procesamiento y el destino comercial.

León señala que, bajo condiciones adecuadas, determinados productos procesados de aguacate pueden alcanzar hasta 70 días de vida útil en refrigeración entre 2 °C y 6 °C. La evidencia disponible muestra, sin embargo, que estos períodos pueden variar considerablemente según la formulación y el tratamiento utilizado, por lo que no existe una vida útil única aplicable a todos los derivados del aguacate. Por ejemplo, el estudio publicado en 2024 sobre puré tratado mediante HPP evaluó su estabilidad durante 28 días a 4 °C.

La congelación representa otra alternativa para extender la conservación durante períodos mayores, aunque León advierte que puede generar cambios en la textura después de la descongelación y, por lo tanto, debe evaluarse de acuerdo con el uso final del producto.

Desde controlar una fruta que continúa evolucionando durante semanas en tránsito hasta extender la estabilidad de una pulpa o un guacamole, la conservación atraviesa distintos eslabones de la cadena y no depende de una única tecnología.

El control de las variables poscosecha, las buenas prácticas de procesamiento y herramientas como HPP forman parte de una misma búsqueda: ganar tiempo sin comprometer las características que determinan la calidad del aguacate.

En una industria que busca abastecer destinos cada vez más distantes y ampliar su oferta de productos derivados, esta capacidad adquiere un papel relevante para definir hasta dónde, y en qué condiciones, puede llegar el producto.

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