Mercado estadounidense
California y Perú reconfiguran oferta frente a México
La campaña californiana avanza con inicio tardío, mientras Perú entra de forma gradual a EE.UU., configurando un escenario más competitivo y diverso en el segundo trimestre.
La campaña de aguacate en Estados Unidos comienza a mostrar un nuevo equilibrio entre orígenes, con California y Perú ganando protagonismo en una temporada marcada por ajustes en los tiempos de cosecha, variaciones en la oferta y una creciente diversificación del abastecimiento.
Desde California, la proyección productiva se mantiene en niveles similares a la temporada anterior. “La proyección de cosecha de California es muy parecida a la de 2025 (150 mil toneladas)”, explica Giovanni Cavaletto, presidente de GLC Cerritos, quien destaca que la principal diferencia este año radica en el comportamiento del mercado durante el invierno.
Los altos precios registrados en 2025 incentivaron una cosecha temprana, mientras que en 2026 el escenario fue opuesto. “Los precios bajos del invierno 2026 han tardado el comienzo de la campaña. En 2025 habíamos cosechado más de 15% del volumen proyectado, mientras que en 2026 apenas un 2%”, detalla.
Una visión complementaria entrega Gary Clevenger, ejecutivo de Freska Produce International, LLC, quien señala que la temporada californiana se perfila como estable dentro de un patrón productivo consolidado. “La campaña 2026 de California se perfila como una temporada sólida y constante, con una producción estimada de aproximadamente 330 millones de libras”, indica. En este contexto, el peak de disponibilidad se concentrará entre finales de primavera y comienzos de verano, con una ventana comercial clave entre abril y agosto.
Actualmente, California representa entre un 10% y 15% del abastecimiento del mercado estadounidense, participación que debería incrementarse a medida que avance la temporada y se consoliden los volúmenes.
En términos de calidad, ambos especialistas coinciden en un escenario favorable, aunque con diferencias frente al producto mexicano. “La calidad es buena. California puede competir con México en frescura, aunque los niveles de materia seca son inferiores, entre 26% y 28%, frente al 32%–34% de México”, explica Cavaletto. A su vez, destaca que las lluvias de invierno y el inicio tardío podrían favorecer calibres más grandes.
Clevenger, por su parte, subraya la consistencia productiva de los últimos años. “Esta temporada está en línea con lo que hemos visto recientemente, con varias cosechas consecutivas sobre los 300 millones de libras, lo que aporta estabilidad a la industria”. En cuanto a la fruta, agrega que “la cosecha actual presenta una concentración en calibres medios, principalmente 48 y 60, con buena calidad de consumo y contenido de aceite a medida que madura”.
Perú entra con cautela y suma complejidad al mercado
En paralelo, la campaña peruana comienza a tomar forma, aunque con un ingreso gradual al mercado estadounidense. Según Clevenger, “Perú está iniciando la temporada 2026 de manera medida y disciplinada, con envíos iniciales relativamente bajos y enfocados principalmente en Europa y otros mercados internacionales”.
En línea con esto, indica que el impacto en Estados Unidos será limitado en las primeras semanas. “Los volúmenes hacia EE.UU. al inicio son reducidos y aún no mueven el mercado. El aumento significativo de oferta generalmente ocurre entre finales de abril y mayo”.
Desde la perspectiva de Cavaletto, el contexto previo estuvo dominado casi exclusivamente por México. “Desde septiembre, México ha representado más del 97% de los aguacates disponibles en EE.UU.”, señala, destacando que la presencia sudamericana prácticamente desapareció durante el invierno.
Sin embargo, hacia el verano el escenario cambia radicalmente. “En vez de una sola opción de aguacates, habrá nueve: distintas variedades de México, California, Perú, Colombia, República Dominicana y Florida”, afirma, anticipando un mercado mucho más competitivo.
En este nuevo contexto, la entrada progresiva de Perú añade una capa adicional de complejidad. “Agrega más complejidad. Estados Unidos necesita que la demanda siga fuerte en otros destinos como Asia, Europa y Sudamérica para minimizar impactos negativos”, advierte Cavaletto.
Clevenger complementa esta visión desde una lógica de equilibrio de mercado. “La llegada de fruta peruana en volúmenes más relevantes tiende a generar un mercado mejor abastecido y más balanceado, especialmente cuando coincide con el aumento de la oferta de California”, explica. Y enfatiza: “Perú no reemplaza a California, lo complementa”.
Precios bajo presión en un mercado más competitivo
La coincidencia entre ambos orígenes también tiene implicancias directas en los precios. Para Clevenger, este cruce genera un entorno más defensivo. “Cuando hay múltiples orígenes disponibles, los compradores ganan poder de negociación y el alza de precios tiende a limitarse”, sostiene.
No obstante, aclara que esto no implica necesariamente caídas abruptas. “No se trata de que los precios colapsen, sino de un mercado más competitivo y equilibrado”.
Cavaletto aporta una señal relevante desde el comportamiento reciente del mercado. “En marzo, México aumentó su volumen en un 25% respecto a febrero y, aun así, los precios subieron”, destaca, lo que atribuye a un repunte en la demanda impulsado por promociones.
En esa línea, subraya el rol del retail. “En marzo de 2026 hubo 5.600 promociones de aguacate a nivel nacional, comparado con solo 2.000 en marzo de 2025”, lo que refleja un renovado interés de los supermercados por dinamizar el consumo tras campañas exitosas como el Super Bowl.
Más allá de la competencia, ambos orígenes cumplen funciones distintas dentro del mercado estadounidense. “California es un origen estacional y local, con una propuesta basada en frescura y cercanía, mientras que Perú está diseñado para aportar volumen y sostener el mercado durante el verano”, explica Clevenger.
Cavaletto coincide en esta diferenciación estratégica. “Cada país enfatiza sus ventajas: California promueve lo local, Perú trabaja con programas de precios fijos por 12 a 15 semanas, y México ofrece calidad durante todo el año con un fuerte respaldo promocional”.
En conjunto, la interacción entre estos orígenes configura un sistema de abastecimiento más robusto, pero también más exigente. La temporada 2026 se perfila así como un punto de inflexión, donde la diversidad de oferta y la coordinación global serán claves para sostener el equilibrio del mercado.