Mercado Global
Marruecos busca acercar al productor con el mercado
Abdellah Elyamlahi (MAVA) analiza los retos del aguacate en Marruecos tras el golpe de calor y proyecta el Moroccan Avocado Summit 2026.

30 de septiembre de 2026
El productor observa lo que ocurre en su finca; el comprador internacional mira las necesidades de sus clientes y las exigencias que deberá cumplir en el futuro. Para Abdellah Elyamlahi, presidente de la Moroccan Avocado Association (MAVA), acercar esas perspectivas es una tarea central para el desarrollo del aguacate marroquí.
“Hemos visto que existe una brecha importante entre el productor y los mercados. El productor mira desde su finca, mientras los supermercados tienen exigencias y miran hacia el futuro” explica en entrevista con Avobook.
Esa distancia ayuda a entender el propósito del Moroccan Avocado Summit 2026: reunir a productores, exportadores y clientes para conectar el conocimiento técnico con las condiciones de comercialización. Su segunda edición se realizará el 15 de octubre de 2026 en Larache, bajo el lema “Rendimientos, Tendencias y Sostenibilidad”.
Según Elyamlahi, el encuentro busca que los agricultores comprendan de dónde provienen las solicitudes que reciben a través de exportadores y empresas de empaque. “Existe un mercado, existen supermercados y clientes finales que tienen exigencias respecto de la fruta y de las normas que debemos cumplir para seguir creciendo” sostiene.
El calor pone el rendimiento y la productividad en primer plano
La discusión sobre productividad llega después de un verano complejo. Elyamlahi relata que un golpe de calor a fines de mayo afectó a la fruta cuando todavía era pequeña, provocó cambios de coloración y una caída que redujo las expectativas iniciales de cosecha.
Un segundo episodio, con temperaturas superiores a 40 °C, produjo defectos en los frutos más expuestos al sol y con menor protección del follaje. También advierte que el calor pudo frenar su crecimiento y afectar la evolución de los calibres.

Pese a esos efectos, el dirigente considera que la campaña mantiene una disponibilidad adecuada y estima una producción cercana a 100.000 toneladas. Se trata de una proyección que, según su evaluación, refleja las pérdidas ocasionadas por el calor.
Para enfrentar episodios similares, propone que los productores evalúen sistemas que pulvericen agua sobre la copa de los árboles como medida de protección frente a los golpes de calor . Su planteamiento apunta a incorporar herramientas que permitan reducir la exposición de los huertos a estos eventos.
“El rendimiento tiene relación con los golpes de calor, porque estos influyen en la producción” señala. Por eso, considera importante entregar a los agricultores conocimientos y alternativas de manejo que les ayuden a proteger la cosecha.
Elyamlahi sitúa el rendimiento medio de Marruecos en torno a siete u ocho toneladas por hectárea y sostiene que existe espacio para mejorarlo. Desde su perspectiva, la capacitación y la inversión en las fincas son necesarias para avanzar en esa dirección.
Sostenibilidad y cumplimiento para el acceso comercial
El segundo eje de su análisis es la sostenibilidad. Para Elyamlahi, cumplir las normas y cuidar los recursos de la producción también forma parte de la capacidad de mantener relaciones comerciales.
“Queremos una producción que pueda mantenerse en el tiempo, que cuide el agua, que cuide a los trabajadores y que considere todos estos aspectos para que sea sostenible” afirma.
Su visión vincula la continuidad del negocio con las prácticas que se aplican en el campo. Mejorar el rendimiento debe ir acompañado de un manejo que considere los recursos disponibles y las condiciones de quienes trabajan en la producción.
Estos desafíos se reflejan en los temas anunciados para el Summit, que incluyen gestión del riego, agronomía de precisión, poscosecha, logística e innovación, junto con uso responsable del agua, conservación del suelo y biodiversidad.
Escuchar al mercado internacional más allá de la negociación
La participación internacional cumple, según Elyamlahi, una función que va más allá del intercambio de información. Cuando un exportador solicita cambios a un productor, esa conversación ocurre dentro de una relación comercial. Escuchar las mismas necesidades directamente de otros actores puede ayudar a comprender su alcance.
“Cuando viene alguien de fuera y plantea estas mismas cosas, los agricultores pueden escuchar de otra manera, porque saben que no se trata solamente de una negociación comercial, sino de necesidades reales del mercado” explica.
Los precios serán parte de esa conversación. Elyamlahi señala que tanto los productores como los compradores quieren conocer las perspectivas de la campaña, aunque advierte que el resultado dependerá de la oferta y la demanda, incluyendo lo que ocurra con otros orígenes como Colombia, Israel y España.
El encuentro busca ampliar esa discusión hacia las decisiones que pueden tomar los agricultores: cómo mejorar el rendimiento, proteger la fruta y responder a las condiciones de los mercados a los que quieren llegar.
“La idea es que puedan llevarse un conocimiento que conecte el ámbito técnico con el comercial” resume Elyamlahi. Ese vínculo es el que espera fortalecer para que las decisiones de la finca incorporen también las necesidades de quienes compran y consumen el aguacate marroquí.