Santiago Pinto
El desafío no está solo en el mercado, sino en el clima
Ecuador
En la industria del aguacate, muchas veces las temporadas no comienzan con la cosecha, sino con el clima. Y hoy, en Ecuador, gran parte de las conversaciones del sector están girando justamente en torno a eso: la posible llegada del fenómeno del Niño y el impacto que podría tener sobre los cultivos en los próximos meses.
El fenómeno del Niño es un evento climatológico que se genera en el centro del Pacífico, a miles de kilómetros de las costas de América, pero cuyos efectos terminan influyendo directamente en países productores como Colombia, Perú, Ecuador y Chile. Las variaciones en las temperaturas del océano, los cambios en los vientos y las alteraciones en las lluvias hacen que toda la agroindustria permanezca atenta a lo que pueda ocurrir entre diciembre y febrero, especialmente considerando que todavía no existe claridad sobre la intensidad que podría alcanzar este evento.
En Ecuador, las señales ya comienzan a generar preocupación. El país atraviesa actualmente un adelanto de las condiciones típicas del verano, con un clima más seco de lo habitual, lluvias prácticamente inexistentes y vientos que normalmente aparecen recién cerca del solsticio de junio. Para la producción agrícola de la sierra, este tipo de escenarios suele traducirse en sequías y estrés hídrico, factores que pueden afectar directamente el desarrollo de los cultivos y la estabilidad de las floraciones.
El tema no es menor. De hecho, la eventual llegada del fenómeno del Niño incluso llevó al país a adelantar las elecciones seccionales previstas originalmente para febrero, trasladándolas a noviembre como medida preventiva frente a un posible escenario climático complejo. Y mientras Colombia ya profundiza sus análisis de riesgo y Perú también se mantiene evaluando posibles impactos, el sector productivo ecuatoriano reconoce que hoy se encuentra en estado de alerta.
Sin embargo, junto con la preocupación climática, también existe optimismo respecto al comportamiento productivo de la próxima campaña. Las floraciones observadas actualmente muestran un escenario mucho más favorable en comparación con temporadas anteriores, con árboles cargados de flor y perspectivas positivas de recuperación. El desafío estará en que un eventual período de estiaje o sequía intensa no termine afectando la permanencia de esa floración y, por consecuencia, el potencial productivo de la campaña.
Por ahora, el enfoque está puesto en el monitoreo constante y en la prevención. Los trabajos de riego serán fundamentales para evitar el estrés hídrico en los cultivos, mientras que en campo continúan avanzando las podas, la preparación de materia orgánica y los controles fitosanitarios, especialmente en una época donde las plagas suelen marcar diferencias importantes para el desarrollo de los huertos.
En paralelo, el sector también sigue mirando el frente comercial. La posibilidad de contar con una mayor disponibilidad de fruta abre oportunidades para consolidar clientes y explorar nuevos mercados. Además, existe expectativa de recuperar parte de la ventana comercial perdida el año pasado, adelantando las salidas desde las semanas 52 hacia un rango estimado entre las semanas 42 y 46.
Todavía es temprano para confirmar escenarios definitivos. Probablemente será entre julio y agosto cuando existan señales más claras sobre el comportamiento del fenómeno del Niño y su verdadera intensidad. Pero mientras eso ocurre, Ecuador ya comienza a prepararse. Porque en el aguacate, como en gran parte de la agricultura, muchas veces el negocio depende tanto del mercado como de lo que ocurra en el cielo.
Santiago Pinto
Director Iteranza
spinto@interanza.com
Ecuador