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Santiago Pinto

Aguacate en Ecuador: Seguimiento del Fenómeno del Niño, estrés hídrico y manejo de riego

Ecuador

Cada nueva actualización climática vuelve a instalar la misma pregunta dentro de la agricultura ¿debemos preocuparnos por lo que podría ocurrir en los próximos meses? La respuesta es clara: Más que intentar predecir el clima de forma exacta, el verdadero desafío de la industria es prepararse para los distintos escenarios que podrían presentarse en el corto y mediano plazo.

Hoy, los principales organismos de monitoreo globales como la NOAA por sus siglas en inglés (National Oceanic Admospheric Administration) mantienen una probabilidad cercana al 68% de que se desarrolle un fenómeno del niño nivel medio alto hacia finales de este año e inicios del próximo. Es un dato relevante, pero de ninguna manera definitivo. La agricultura de exportación no trabaja con certezas absolutas; trabaja con probabilidades que deben ser analizadas de manera permanente para tomar decisiones oportunas en el campo.

Monitoreo en Ecuador: Alertas tempranas en el océano

En Ecuador, además, ya comenzamos a ver algunas señales que justifican mantener una estricta vigilancia en las zonas productivas. Las mediciones técnicas muestran temperaturas del océano entre 2 a 3 grados centigrados superiores a los registros habituales para esta época del año.

Sin embargo, todavía es temprano para concluir cuál será la magnitud real del fenómeno o el impacto definitivo que tendrá sobre los sistemas productivos. En climatología, las condiciones atmosféricas pueden evolucionar con rapidez y modificar las proyecciones actuales en pocas semanas.

Precisamente por esa incertidumbre es que las decisiones estratégicas no pueden esperar a que exista una confirmación absoluta. La planificación agrícola comienza mucho antes.

Mientras el pronóstico continúa ajustándose, productores, técnicos y autoridades sectoriales ya trabajan en la implementación de distintas medidas preventivas que permitan reducir los riesgos económicos y productivos si el escenario climático finalmente se intensifica.

El cultivo de aguacate en la sierra ecuatoriana y el estrés hídrico

En el caso específico de los cultivos de aguacate en la sierra ecuatoriana, actualmente enfrentamos el período de estiaje propio de la temporada. Aunque todavía no hablamos de una situación crítica, sí empezamos a observar los primeros efectos asociados al estrés hídrico.

Esta condición podría agravarse si la ausencia de lluvias se prolonga durante los meses clave de agosto y septiembre. Este es, sin duda, uno de los factores críticos que requiere un seguimiento y monitoreo permanente durante las próximas semanas.

Estrategias clave para mitigar el impacto en el huerto:

Frente a este escenario de estiaje, las prioridades técnicas para el productor de aguacate son claras: Manejo eficiente del riego, donde  optimizar cada litro es fundamental para sostener la humedad del suelo, administración de reservas de agua, es fundamental monitorear embalses, tranques y turnos de riego disponibles. 

Por último, es menester hablar de una Estrategia nutricional adaptada: Implementar un plan que permita mantener el adecuado desarrollo fisiológico de los árboles bajo condiciones de estrés.

Ninguna de estas acciones funciona de manera aislada. El equilibrio entre la disponibilidad hídrica y la nutrición vegetal será el factor determinante para que los huertos de aguacate puedan enfrentar un eventual período de mayor exigencia climática.

Perspectivas de producción y calibres comerciales

Todavía es prematuro anticipar consecuencias negativas sobre el volumen final de la producción de aguacate en Ecuador. A la fecha, no sabemos si el estrés hídrico llegará a provocar una mayor caída de fruta (aborto de frutos) o si afectará negativamente el desarrollo de los calibres comerciales, limitando los tamaños grandes. Ese análisis técnico sólo podrá realizarse a medida que avance la temporada y contemos con información de campo más concluyente.

Por eso, considero que el principal mensaje para la industria del aguacate no es generar alarma innecesaria, sino fortalecer las herramientas de monitoreo. Cada nueva actualización de datos aporta valor para ajustar las estrategias fitosanitarias y reducir riesgos. Esperar a tener certezas absolutas para comenzar a actuar suele ser una de las decisiones más costosas que puede tomar la agricultura moderna.

En una actividad donde el clima cambia constantemente, la capacidad de anticiparse seguirá siendo una de las ventajas competitivas más importantes para proteger la producción, asegurar la calidad de la fruta y enfrentar con mayor resiliencia los desafíos del entorno.

Santiago Pinto
Director Iteranza
spinto@interanza.com
Ecuador

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