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Giovanni Cavaletto

Cómo influye el calibre en la rentabilidad del aguacate Hass

USA

Los productores de aguacate Hass destinados al mercado estadounidense gozan de una posición privilegiada dentro de la industria de la fruta fresca. En la mayoría de las temporadas, prácticamente toda la producción logra comercializarse. Solo en algunos años excepcionales, los frutos de menor calibre permanecen en el árbol porque los precios de mercado no alcanzan para cubrir los costos de cosecha. Sin embargo, esta situación ha sido cada vez menos frecuente.

Durante los últimos cinco años, los programas de venta de bolsas para clientes de Norteamérica han incrementado la demanda por calibres pequeños y fruta de segunda categoría. A diferencia de otros cultivos frutales, incluso el mercado de productos procesados ha permitido, en muchos casos, cubrir los costos de producción.

Como en cualquier negocio, la eficiencia es clave. Los márgenes son ajustados y la sostenibilidad económica depende de maximizar la rentabilidad. En términos simples, la utilidad resulta de los ingresos por hectárea menos los costos de producción. Dado que el mercado estadounidense paga precios diferenciados según el calibre, surge una pregunta inevitable para los productores: ¿cuál es el tamaño de fruta más rentable para producir?

Existe una percepción ampliamente extendida de que "el tamaño importa" y que "más grande es mejor". En parte, esta idea tiene fundamento, ya que el número de frutos queda determinado durante la floración y el crecimiento individual de cada uno se traduce directamente en más kilos por hectárea. En general, mientras más kilos venda un productor, mayores serán sus ingresos.

No obstante, el valor comercial del fruto no depende únicamente de su tamaño. La variedad también desempeña un papel determinante.

Históricamente, variedades como Zutano, Bacon y Pinkerton producían frutos de mayor tamaño y mayores rendimientos por hectárea que Hass. Sin embargo, estas variedades fueron desplazadas comercialmente porque, pese a producir menos kilos y frutos más pequeños, Hass generaba mayores ingresos por hectárea, reflejando una mejor valorización en el mercado.

A comienzos de la década del 2000 se introdujo la variedad Lamb Hass, y durante los últimos diez años el cultivo de GEM se ha expandido considerablemente. Ambas producen frutos grandes con características similares a Hass, como el cambio de color a negro durante la maduración y una piel relativamente rugosa.

Aunque estas variedades suelen comercializarse con descuentos respecto de Hass, el análisis económico es más complejo. Las liquidaciones a productores consideran simultáneamente variedad, calibre y calidad. Así, un contenedor de Lamb Hass o GEM puede alcanzar un mayor valor total que uno de Hass si concentra la mayor parte de su fruta en calibres 36 o 40, mientras que Hass puede concentrarse en calibres 60 o 70. En esos casos, la prima obtenida por el mayor tamaño puede compensar ampliamente el descuento aplicado por variedad.

El comportamiento del mercado responde, además, a la clásica ley de oferta y demanda. Los productos escasos suelen recibir mejores precios. Durante los primeros meses de la temporada, los calibres grandes son menos abundantes, ya que la fruta ha permanecido menos tiempo en el árbol y ha tenido menos oportunidad de crecer. Por ello, la prima por fruta grande en California suele ser más alta en enero que en septiembre. De manera similar, en México los calibres grandes normalmente reciben mejores precios en agosto que en mayo.

Solo ocasionalmente —aproximadamente una vez cada cinco años— puede ocurrir que, hacia el final de la temporada, los calibres pequeños, como el 70, lleguen a cotizar por encima de calibres mayores debido a la escasez de fruta. Sin embargo, estos períodos suelen ser breves.

Otro aspecto relevante es la distribución de calibres dentro de la oferta disponible. El mercado estadounidense está estructurado para absorber como máximo un 15% de fruta calibre 40 o superior. En los primeros años de las exportaciones peruanas de Hass, cerca del 45% de los envíos correspondía a estos calibres grandes.

Muchos exportadores atribuían los descuentos obtenidos a una supuesta preferencia por el origen del producto. Sin embargo, durante esos mismos períodos, los aguacates calibre 60 —que sí respondían a las necesidades del mercado— registraban descuentos mucho menores respecto de otros orígenes. La explicación era simple: los calibres sobrerrepresentados en la oferta recibían mayores descuentos, mientras que aquellos con una disponibilidad equilibrada mantenían mejores precios.

En definitiva, el retorno económico del productor depende de múltiples factores. El calibre, la variedad y la estacionalidad son tres de los más importantes. La experiencia de productores de Zutano y Bacon demuestra que obtener más kilos por hectárea no garantiza mayores ingresos. Del mismo modo, muchos exportadores peruanos prefieren que su producción se concentre en calibres 48 antes que 36 durante buena parte del año.

En temporadas como la de 2025, cuando la oferta de fruta grande fue abundante, las primas esperadas para variedades como GEM o Lamb Hass simplemente no se materializaron.

La conclusión es clara: el éxito del productor no depende únicamente de producir fruta más grande, sino de hacerlo de manera eficiente y alineada con lo que el mercado realmente está dispuesto a pagar.

Giovanni Cavaletto
CEO, GLC Cerritos, LLC. (USA)
giovanni.cavaletto@glc.mx

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