Tranque Matancilla: seguridad hídrica y sostenibilidad para el futuro agrícola de Alicura y Ucuquer
En medio del dinámico desarrollo agrícola de los campos Alicura y Huertos de Ucuquer, el tranque Matancilla se posiciona como una infraestructura clave para asegurar el recurso más crítico en tiempos de cambio climático: el agua. Con una capacidad cercana a los 4 millones de metros cúbicos, esta obra fue concebida con el objetivo de garantizar una fuente hídrica confiable para los futuros proyectos del campo.
Esa visión inicial tomó forma definitiva en el presente, justo cuando la operación de Baika alcanza una escala importante con casi 2.000 hectáreas plantadas. En este escenario, el tranque no solo entrega seguridad de riego, sino que también incorpora principios de eficiencia energética, conservación del entorno natural y flexibilidad operativa.
Desde una mirada operativa, el tranque permite almacenar agua en momentos de mayor disponibilidad, para luego utilizarla en los meses más demandantes. Este principio de planificación, que considera tanto escurrimientos naturales como el aprovechamiento de lluvias, es clave para reducir la dependencia directa de fuentes como el río Rapel.
Miguel Irarrázaval, gerente de Proyectos Hidráulicos de Baika, enfatiza que “mayor aprovechamiento de aguas de lluvia y escurrimiento natural, seguridad de riego, flexibilidad operativa entre lugares de origen y uso del agua” son algunos de los beneficios inmediatos del tranque.
Sin embargo, aclara que no debe considerarse un diseño exclusivamente basado en precipitaciones: “No es preciso decir que el diseño del tranque sea ‘basado en aguas lluvia’. El agua que llene el tranque provendrá de las lluvias, pero también del bombeo desde el río en las horas de menor demanda de la red”.

Este criterio de eficiencia también se refleja en el diseño estructural del sistema. Daniel Benavides, jefe corporativo de Sostenibilidad y HSE de Baika, explica que “contar con un reservorio de agua de la naturaleza del tranque Matancilla nos permite dar un mejor uso a las aguas disponibles para riego tecnificado y también de la energía requerida. Su diseño contempló el mejor aprovechamiento de la fuerza de gravedad para movilizar los flujos de agua hacia los diversos puntos de irrigación”.
Este enfoque reduce la necesidad de impulsión mecánica y contribuye, de forma directa, a un manejo más sustentable del recurso. “Esto genera grandes beneficios en el tiempo en términos de sustentabilidad agrícola, ya que disminuye la huella de carbono de forma permanente los procesos de riego en periodos del año donde hay menor disponibilidad de agua en forma de lluvia y rocío”, añade Benavides.
Además de su aporte en eficiencia, el tranque cumple un rol fundamental en la protección de los cultivos durante las épocas de mayor estrés climático. “Nos permite cuidar nuestros árboles frutales de mejor manera al poder tener agua disponible en periodos de mayor estrés calórico y finalmente proveer frutos de mejor calidad”, señala el jefe de sostenibilidad. Y agrega un punto adicional de alto valor estratégico: “Y por cierto también el apoyo a las autoridades en caso de emergencias como incendios forestales”.
Conservación de flora y fauna
El tranque Matancilla no solo responde a objetivos agrícolas: su implementación incorpora una dimensión ambiental que contribuirá al equilibrio ecológico del área.
Baika ha realizado monitoreos para evaluar la fauna esperada en el nuevo cuerpo de agua. Según Irarrázaval, “debería ser un buen lugar de aterrizaje, descanso y alimentación de aves migratorias. Deberíamos ver al menos las mismas aves que hay en otros espejos de agua en la zona: garzas, patos, hualas, taguas, coscorobas, cisnes, yecos, queltehues. También es probable que sea un buen hábitat para coipos”.
Respecto al impacto ambiental del proyecto, Irarrázaval indica que “el proyecto contó con una evaluación ambiental extensa y se tomaron medidas de preservación de la flora y fauna en la zona, por tanto, el impacto del tranque no será significativo”.
Si bien el tranque no es visible desde todo el campo —dado que las lomas y cerros circundantes lo ocultan en parte—, el valor paisajístico del cuerpo de agua es indiscutible. “Siempre es bonito tener un cuerpo de agua a la vista, sea río, tranque o lago”, comenta.

El tranque Matancilla es también una muestra de cómo los proyectos agrícolas pueden evolucionar con el tiempo y adaptarse a nuevas prioridades. “El proyecto de los inversionistas originales tenía una faceta inmobiliaria, y el tranque era parte importante de eso. Con el tiempo eso se dejó de lado, y el tranque pasó a considerarse como parte de la infraestructura de abastecimiento de agua”, detalla Irarrázaval.
En su operación actual, el tranque será llenado en los meses de lluvia —invierno y primavera, preferentemente hasta octubre— y su agua se utilizará progresivamente hasta marzo, acompañando así el periodo de verano más demandante del calendario agrícola.
Pero más allá de sus funciones técnicas o productivas, esta obra representa una apuesta concreta por una agricultura moderna, eficiente y consciente de su entorno. La implementación del tranque Matancilla refuerza el compromiso de Baika con la sostenibilidad y la gestión responsable de los recursos naturales, aportando no solo a la productividad del campo, sino también al equilibrio ambiental de la zona.