Floración del Hass colombiano marca la cosecha 2026
Floración del Hass colombiano marca la cosecha 2026
La floración 2026 anticipa mayor volumen exportable de aguacate Hass, pero el clima, el calibre y la sanidad definirán la competitividad.

La agroindustria del aguacate Hass en Colombia continúa consolidándose como uno de los sectores agrícolas más dinámicos del país. Sin embargo, más allá del crecimiento de las exportaciones y de su posicionamiento internacional, el verdadero pulso de la industria sigue estando en el campo, especialmente en los procesos de floración, cuaje y desarrollo del fruto, donde se define la productividad real de cada campaña. Así lo explica Andrés David Parra Cañas, ingeniero agrónomo y especialista en gerencia de proyectos, quien analiza cómo las condiciones agronómicas de 2026 podrían marcar un segundo semestre de alta relevancia para el sector.
En lo corrido de este año, se ha observado una condición agronómica que no había sido tan evidente en los últimos años: una floración fuerte y muy marcada, especialmente homogénea en el eje cafetero. En contraste, en Antioquia y parte de Caldas, aunque la floración ha sido abundante, se ha presentado de manera dispersa, registrando entre tres y cuatro meses de floración constante hasta la fecha.
Esta diferencia tiene implicancias directas sobre la cosecha principal del segundo semestre. Una floración dispersa representa un mayor desafío agronómico debido a los procesos hormonales simultáneos que enfrenta la planta, lo que complejiza el manejo fitosanitario y exige mayor precisión para evitar sobrepasar los límites máximos residuales (LMR). Además, desde el punto de vista logístico, obliga prácticamente al doble pasón de cosecha, una práctica necesaria para sostener la calidad mediante una adecuada selección de fruta y evitar estados de desarrollo que puedan comprometer la condición en destino.
Desde la perspectiva productiva, el escenario permite anticipar un aumento en los volúmenes disponibles para exportación durante el segundo semestre de 2026 e incluso a inicios de 2027. Esto no solo responde al momento fenológico actual, sino también a que muchas plantaciones establecidas entre 2019 y 2021 están entrando en etapas de mayor productividad. Este comportamiento coincide con el reciente crecimiento del 21% registrado entre 2024 y 2025, consolidando a Colombia dentro del mapa productivo global del aguacate Hass.
Lluvias atípicas elevan la presión fitosanitaria
El panorama positivo en términos fisiológicos, sin embargo, viene acompañado de desafíos agronómicos importantes. Las condiciones climáticas recientes han estado marcadas por una alta presión de humedad debido a lluvias atípicas en meses que normalmente corresponden a temporada seca. En promedio, se están registrando incrementos de lluvia superiores al 60% frente a los promedios históricos, además de eventos de granizo en distintas zonas productoras del país, como los casos recientes en Quindío y Valle del Cauca.
Esta situación incrementa significativamente el riesgo de enfermedades asociadas a la floración, entre ellas la antracnosis (Colletotrichum gloeosporioides), que provoca necrosis y caída de flores; la botrytis (Botrytis cinerea), considerada una enfermedad oportunista favorecida por el ingreso previo de otro patógeno o el daño causado por insectos; y la roña (Sphaceloma persea), todas favorecidas por ambientes húmedos.
Ante este escenario, el manejo agronómico de las próximas semanas será determinante. Parra señala que será clave reforzar los programas de protección fitosanitaria mediante la aplicación estratégica de fungicidas sistémicos como azoxystrobin, difenoconazole o mezclas como cyprodinil + fludioxonil, que permitan proteger la flor y los tejidos jóvenes durante las etapas críticas de cuaje y desarrollo inicial del fruto. Estas aplicaciones, advierte, deben realizarse siempre bajo la asesoría del ingeniero agrónomo responsable del cultivo, respetando los periodos de carencia y los LMR para no comprometer la calidad ni la admisibilidad de la fruta en los mercados de exportación.
El desafío del calibre y la competitividad internacional
Actualmente, los árboles de aguacate Hass presentan simultáneamente diferentes etapas fisiológicas: floración y cuaje, llenado de fruta de traviesa, emisión de brotes vegetativos y desarrollo de nuevas raíces. Esta condición exige un manejo nutricional especialmente cuidadoso para acompañar la fisiología del árbol sin generar competencias internas por recursos.
En este proceso resulta fundamental reforzar elementos como fósforo, magnesio, zinc, hierro y boro, además de potasio en etapas posteriores. Estos nutrientes cumplen un papel clave en la maduración de brotes vegetativos, la regulación hormonal y la movilización de energía dentro de la planta. Un manejo adecuado permite estabilizar el desarrollo vegetativo y evitar que los nuevos brotes compitan directamente con el proceso de cuaje y desarrollo inicial del fruto. El equilibrio entre crecimiento vegetativo y desarrollo reproductivo será determinante para que la buena floración observada este año se traduzca efectivamente en fruta exportable.
Si el cuaje logra consolidarse correctamente, el siguiente reto será el manejo de la carga productiva y la nutrición del cultivo. Una floración fuerte puede derivar en una alta carga de fruta y, si esta no se acompaña de ajustes oportunos en los programas nutricionales, existe el riesgo de sobrecargar las plantas, afectando el tamaño y calibre del fruto o generando importantes niveles de aborto después de los tres meses de cuajado.
En este contexto, comienza a tomar fuerza un aspecto que la industria deberá seguir con atención durante los próximos meses: el comportamiento del calibre de la fruta para la cosecha principal de 2026 e inicios de 2027. Desde el punto de vista comercial, este factor es especialmente sensible, ya que el mercado internacional concentra su demanda en determinados rangos de calibre que permiten optimizar la logística y la comercialización en retail.
Una mayor proporción de calibres pequeños podría generar presiones adicionales sobre los precios, particularmente en un escenario donde coinciden altos volúmenes de otros orígenes, como el remate de cosecha de Perú y el inicio de Chile, que concentra importantes volúmenes de exportación hacia Europa, tal como se ha observado durante los últimos dos años.
Por ello, el manejo agronómico durante las fases tempranas del desarrollo del fruto será decisivo para asegurar que la buena floración observada en campo se traduzca finalmente en fruta con características comerciales competitivas, tanto en calidad como en calibre, y al mismo tiempo permita gestionar estratégicamente la oferta para mantener la competitividad en mercados internacionales cada vez más exigentes.
Como concluye Andrés David Parra Cañas: “El futuro reciente del Hass colombiano dependerá cada vez menos de cuánto produzcamos y más de qué tan eficientemente transformemos esa producción en fruta de calidad y calibre competitivo para el mercado internacional”.