Baika México: una alianza confiable que transforma la relación con los productores de aguacate
En el competitivo mercado del aguacate mexicano, donde los productores cuentan con diversas alternativas para comercializar su fruta, la confianza se ha convertido en el principal diferenciador. Así lo asegura Rodrigo Hauyon, Country Manager de Baika México, quien destaca que la empresa ha logrado consolidarse como un socio estratégico gracias a un modelo de colaboración basado en relaciones a largo plazo, control operativo total y una propuesta de valor alineada con los estándares internacionales.
La relación de Baika con los productores no se limita a la compra de fruta. La empresa ha desarrollado un sistema basado en vínculos estables y transparentes, que garantiza tanto continuidad en el suministro como calidad en cada etapa del proceso. “En México hay varias opciones de empaques que pueden comprar la fruta, pero los productores eligen a quién venderle por dos razones principalmente: precio y confianza en los pagos”, afirma Hauyon. Esa estabilidad es la base de una red de proveeduría confiable, que a su vez alimenta la operación exportadora de la empresa.
Desde septiembre de 2024, la operación mexicana de Baika cuenta con su propia planta empacadora en Cherangeran, Michoacán. Esta instalación no solo optimiza la logística, sino que ofrece una ventaja crítica: control total del proceso. Con capacidad para procesar hasta 13 toneladas de aguacate Hass por hora y generar de tres a cuatro cargas diarias, la planta ha permitido a Baika alcanzar una cifra notable de exportación en 2024: 17 millones de kilos, el 95 % dirigidos al mercado de Estados Unidos.
“Tener nuestras propias instalaciones nos da el control completo del proceso y mayor seguridad para productores y clientes”, señala Hauyon. La transición desde la maquila a una operación propia, ha permitido a la empresa establecer protocolos internos que aseguran un manejo más preciso de la fruta, desde su recepción hasta su embarque.
Hoy, la trazabilidad y la calidad son gestionadas internamente, desde el corte hasta el empaque. Equipos especializados, formados desde hace años, se encargan de realizar cosechas dirigidas a los requerimientos específicos de cada programa comercial. “Contamos con cuadrillas que hemos preparado desde hace años, lo que nos permite realizar cortes dirigidos al programa que se necesita”, explica el ejecutivo. La fruta es procesada bajo protocolos que garantizan que no pasen más de 24 horas desde su recolección hasta su empaque. Además, se conserva en cámaras de pre-frío dentro del propio empaque, asegurando que llegue a destino con su frescura y calidad intactas.
Este nivel de eficiencia logística se convierte en una ventaja competitiva clave en mercados como el estadounidense, donde Baika mantiene una relación directa con Naturipe Avocado Farms y otros importadores que permiten sostener un flujo constante de exportación durante todo el año. La operación en México, sin embargo, forma parte de una estrategia mayor: Baika trabaja bajo un modelo multiorigen, operando también en Chile, Perú, Colombia y la región mediterránea. Esta diversificación permite mitigar riesgos climáticos y logísticos, y asegurar fruta fresca en cualquier temporada.
La diferenciación de Baika no se limita a la operación técnica. La empresa ha asumido un compromiso claro con la sostenibilidad y la innovación, integrando prácticas que la colocan a la vanguardia del sector. En México, ha sido pionera en la implementación de etiquetas PLU compostables y en el uso de materiales biodegradables en toda su cadena de empaquetado. “Nos preocupamos de que todos los materiales que se usen sean biodegradables o compostables. Somos pioneros en el mercado con nuestras etiquetas”, destaca Hauyon. Esta visión responsable se refleja también en la elección de insumos como cajas IFCO reutilizables y esquineros de cartón reciclable.
En un contexto donde los consumidores y mercados exigen cada vez más trazabilidad y responsabilidad social, Baika ha logrado obtener certificaciones clave como SENASICA, PRIMUS y SMETA, incluyendo su versión de cuatro pilares. Alcanzar estos estándares ha representado un desafío técnico y operativo considerable, especialmente durante las etapas de auditoría. “Realizar la certificación SMETA de 4 pilares fue un desafío muy grande, pero logramos superarlo gracias al equipo que hemos consolidado”, reconoce Hauyon. Más allá del cumplimiento, estas certificaciones refuerzan la posición de la empresa en mercados globales donde la confianza en el origen es un diferenciador.
Baika México se ha convertido así en una empresa que no solo compra fruta, sino que construye valor desde el campo hasta el anaquel. Su relación con los productores es el eje de una estrategia más amplia que conjuga eficiencia, confianza, sostenibilidad y visión global. En una industria en constante evolución, esa combinación es más que una ventaja: es una garantía de permanencia.