Panorama del aguacate colombiano
Los costos presionan a productores de aguacate en Colombia
La mano de obra representa el 39% del mantenimiento del cultivo en Colombia. Productores enfrentan mayores costos y crédito encarecido ante 2027.

21 de octubre 2026
La recuperación de la producción de aguacate Hass en Colombia plantea un desafío que va más allá de disponer de fruta para exportar, financiar las labores necesarias para obtenerla y cosecharla. Actualmente, los productores enfrentan mayores costos laborales y condiciones de crédito que, según advierten, están estrechando el margen de su actividad.
De acuerdo con información publicada por El Tiempo el 8 de octubre, el costo de la mano de obra aumentó un 23% este año. Su impacto es especialmente relevante porque este componente representa el 39% del costo de mantenimiento del cultivo, que se suma al 23% correspondiente a insumos.
También es importante considerar el costo del financiamiento. Los productores consultados por el medio señalan que las tasas de interés prácticamente se duplicaron durante los últimos tres años respecto de los niveles inferiores al 10% anual a los que accedían antes de la pandemia.
La preocupación aparece ante la expectativa de una mayor producción en 2027. Cosechar más fruta requerirá recursos para contratar trabajadores y sostener las operaciones, bajo una estructura de costos distinta de la que acompañó etapas anteriores de expansión.
La mano de obra, el componente de mayor peso
El aumento del gasto laboral afecta uno de los principales componentes del presupuesto del productor. Según los antecedentes recogidos por El Tiempo, los agricultores relacionan este encarecimiento con los ajustes salariales y las cargas sociales, además de la reducción de la jornada legal y la necesidad de recurrir a horas extraordinarias en determinadas labores.
El peso de este componente ayuda a dimensionar la preocupación. Una variación en el costo de contratar trabajadores tiene una incidencia importante sobre el mantenimiento del cultivo y la organización de la cosecha.
Sin embargo, el aumento del 23% corresponde al costo laboral reportado por los productores. No equivale a un incremento de igual magnitud en el costo total de producción, que también depende de insumos y otros gastos.
Menos fruta redujo la contratación, pero también la actividad
Los productores citados por El Tiempo reportaron una caída cercana al 40% en la cosecha de la temporada. Esa menor disponibilidad redujo la necesidad de contratar trabajadores para recolectar fruta y contuvo parte del desembolso laboral que habría requerido una producción mayor.
Este efecto no constituye una mejora de la rentabilidad, responde a una reducción de la actividad y de la fruta disponible para comercializar.
La inquietud está en lo que ocurrirá cuando se recupere el volumen. El sector volverá a necesitar más trabajadores, pero deberá contratarlos con costos superiores. Por eso, el menor gasto asociado a una cosecha reducida ofrece un alivio limitado y temporal para las necesidades de caja.
El crédito condiciona la capacidad de respuesta
El financiamiento constituye el segundo frente de presión. Además de cubrir los gastos cotidianos, los productores necesitan recursos para mantener los huertos y preparar las siguientes cosechas.
Cuando el crédito se encarece, una mayor parte del dinero disponible debe destinarse al pago de intereses. Esto reduce el espacio para financiar labores e inversiones, especialmente entre quienes ya enfrentan menores ingresos por una cosecha reducida.
Frente a este escenario, los productores solicitaron líneas de capital de trabajo con tasas, plazos y períodos de gracia diferenciados. Según el reporte de El Tiempo, el Ministerio de Agricultura emitió una circular orientada a agilizar la compra de cartera de deuda del sector, una medida que los agricultores consideran un primer paso dentro de los apoyos que esperan.
Crecer en volumen exige sostener el margen
La presión financiera coincide con una nueva etapa de desarrollo del Hass colombiano. Información de Corpohass difundida en octubre sitúa el crecimiento del área registrada en torno al 6% durante 2026, mientras el sector busca fortalecer la productividad de sus cultivos.
Ese crecimiento aumenta la importancia de evaluar conjuntamente producción, costos y capacidad de financiamiento. Una mayor cosecha puede ampliar los ingresos y distribuir determinados gastos entre más kilos, pero también exige recursos para recolectar y movilizar la fruta.
Para exportadores y compradores, el escenario pone el foco en las condiciones que permiten sostener el abastecimiento desde el campo. Los antecedentes disponibles no permiten anticipar un aumento de los precios de exportación ni cuantificar cuánto se han reducido los márgenes.
Sí muestran el desafío que enfrenta el productor. Llegar a la recuperación prevista con capacidad para financiar sus labores y convertir una mayor producción en un resultado económico sostenible.