Santiago Pinto
Ecuador y el último sprint de la campaña de aguacate
Ecuador
El cierre de la campaña 2025–2026 del aguacate ecuatoriano deja una sensación ambivalente: por un lado, avances productivos y señales claras de recuperación; por otro, un entorno comercial y geopolítico que obliga a mirar el corto y mediano plazo con cautela. La semana 15 marca el último envío relevante de volumen, poniendo fin a una temporada que, lejos de ser lineal, estuvo marcada por múltiples factores que tensionaron su desarrollo.
Lo primero que define este ciclo es su carácter “movido”. No se trató simplemente de una campaña con menor volumen, sino de una temporada atravesada por variables comerciales, climáticas, logísticas e incluso geopolíticas que incidieron directamente en su desempeño. Ya desde las proyecciones iniciales se anticipaba un escenario con fruta de mejor calidad, pero con una oferta más acotada. Hoy, con la campaña cerrando, esa lectura se confirma: el volumen no alcanzó los niveles de temporadas anteriores, pero sí se observó una mejora en la condición de la fruta.
Este menor volumen no puede analizarse de forma aislada. Forma parte de un proceso más amplio de ajuste productivo que ha venido afectando a distintos orígenes en los últimos años. Ecuador no ha sido la excepción. Tras dos campañas complejas —marcadas principalmente por la sequía—, hoy comienza a evidenciarse una corrección del ciclo. Este fenómeno no es exclusivo del país: mercados como Chile y Perú ya han transitado por este proceso, y todo indica que Colombia también se encuentra en una etapa similar.
En este contexto, el cierre de la campaña no solo marca un fin, sino también un punto de inflexión. Los indicadores agronómicos actuales —floraciones y cuajes en buen estado— permiten proyectar una campaña 2026–2027 con mejores fundamentos productivos. No se trata necesariamente de una explosión de volumen, pero sí de una base más estable que podría traducirse en mayor consistencia en la oferta.
Mirando hacia adelante, el calendario también muestra ajustes relevantes. Ecuador proyecta retomar sus envíos de exportación a partir de octubre, tras un período previo —agosto y septiembre— enfocado principalmente en el abastecimiento del mercado local. Esto abre la puerta a una campaña más extendida en el tiempo, que podría desarrollarse aproximadamente entre la semana 45 y la semana 10 o 12 del año siguiente. A diferencia del ciclo actual, que fue más concentrado e irregular, el próximo podría caracterizarse por una mayor continuidad, aunque no necesariamente por picos intensos de volumen.
Sin embargo, más allá de lo productivo, el principal foco de incertidumbre está hoy en el frente comercial y geopolítico. Europa continúa siendo el principal destino del aguacate ecuatoriano, lo que expone al sector a cualquier cambio en las condiciones de ese mercado. Las señales actuales invitan a la cautela: existen alertas sobre cómo podrían evolucionar la demanda, las regulaciones y las dinámicas comerciales en los próximos seis a doce meses.
En este escenario, la diferenciación se vuelve clave. Los exportadores que han apostado por certificaciones, trazabilidad y estándares más exigentes parecen estar mejor posicionados para enfrentar posibles restricciones o cambios en los requisitos de los mercados. No obstante, el desafío es más amplio a nivel país. Existe un segmento de la industria que aún no opera bajo estos estándares, y que podría verse más expuesto si la demanda internacional endurece sus condiciones.
La campaña que termina deja, entonces, varias lecciones. Primero, que la calidad por sí sola no compensa completamente un menor volumen en contextos de alta incertidumbre. Segundo, que la sincronización con los ciclos productivos globales es cada vez más relevante en un mercado donde múltiples orígenes compiten simultáneamente. Y tercero, que los factores externos —desde el clima hasta la geopolítica— están jugando un rol cada vez más determinante.
Ecuador entra ahora en la antesala de su sexta campaña de exportación con un escenario que combina oportunidad y prudencia. La corrección productiva ofrece una base alentadora, pero el entorno internacional obliga a mantener una lectura constante y estratégica del mercado. Más que nunca, el éxito no dependerá únicamente de cuánto se produce, sino de cómo, cuándo y bajo qué estándares se logra colocar esa fruta en destino.
Santiago Pinto
Director Iteranza
spinto@interanza.com
Ecuador