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Francisco Contardo-Sfeir

La palta chilena cruza la cordillera

Chile

Chile y Argentina comparten mucho más que una de las fronteras más extensas del mundo.

Compartimos historia, paisajes, una rivalidad futbolera que nos apasiona y, cada vez más, una mesa.

En los últimos años, la palta chilena se ha ido instalando con naturalidad en la cocina trasandina, en desayunos, almuerzos y ensaladas y, ese cambio, silencioso al inicio, hoy se refleja con claridad en los números.

Hace apenas dos temporadas, Argentina recibía 8.112 toneladas de nuestra palta, equivalentes a un 9,1% de lo que exportábamos. En 2024-2025 esa cifra subió a 29.370 toneladas, y en la temporada 2025-2026 llegó a cerca de 40 mil, alrededor de un cuarto de las 160.190 toneladas que Chile envió al exterior. Así, el país vecino se convirtió en el segundo destino de la palta chilena, solo detrás de Europa.

Este crecimiento se explica por razones productivas y geográficas. En primer lugar, las últimas dos temporadas han sido de muy buena producción, con 240 mil y 265 mil toneladas, respectivamente, pero, además, se suma la facilidad logística de llegar a ese mercado en apenas un par de días por vía terrestre, con fruta fresca y en su mejor condición. A esto se suma otro factor, aún más interesante: un consumidor argentino que ha descubierto, o quizás redescubierto, una fruta que valora por su calidad, su cremosidad y su sabor.

Lo llamativo es cómo ocurrió, sin grandes campañas publicitarias ni una estrategia de promoción robusta en recursos. La palta se abrió paso de manera orgánica, en buena medida a través de las redes sociales, donde cada vez más nutricionistas y médicos la recomiendan como parte de una alimentación saludable. En tiempos en que buscamos comer mejor y entender qué hay en nuestro plato, esas conversaciones digitales han tenido un efecto concreto en lo que las familias argentinas eligen al hacer las compras.

Y si de cariño por la palta se trata, los chilenos tenemos experiencia. Entre un 40% y 45% de lo que producimos se queda en casa, y somos el segundo mayor consumidor de palta Hass del mundo, con 8,9 kilos per cápita. Aquí la palta no es solo un alimento, en el país es parte de la once, del completo y de nuestra identidad culinaria. Quizás por eso nos alegra tanto ver que nuestros vecinos empiezan a compartir ese gusto.

El desafío ahora es cuidar esta relación, manteniendo una oferta estable, con la calidad, inocuidad y trazabilidad que caracterizan a nuestra fruta, y acompañando el creciente interés de los consumidores argentinos con información sobre su origen y sus beneficios. Con una temporada 2026-2027 que proyecta una producción de 285 mil toneladas, la mayor en 17 años, hay buenos motivos para mirar el futuro con optimismo.

Al final, esta historia nos recuerda que la cordillera, más que separarnos, nos une. La palta chilena ya la cruzó y se está quedando. Ahora, el desafío es que más argentinos la disfruten.

Francisco Contardo-Sfeir
Presidente Ejecutivo de Paltas de Chile.

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