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Francisco González Valdés

Lavado de sales como parte de la estrategia productiva en aguacate Hass

Chile

Un aspecto clave para aumentar la eficiencia de los programas de fertilización es el diseño de programas de riego en condiciones de suelo libre de sales, a pesar de las dificultades para aplicar los riegos de lavados en inviernos cada vez menos lluviosos.  

Tanto los modelos científicos, los datos estadísticos históricos como el recogimiento de los glaciares y el creciente debilitamiento del bosque esclerófilo (espinos, peumos, quillayes, boldos), demuestran que la pluviometría ha disminuido significativamente en los últimos 15 años. A modo de referencia, en la cuenca del río Maipo, a la altura de los glaciares del río Olivares una de las subcuencas que más aporta al caudal del río Maipo, hasta hace 150 años se extendía una masa de hielo de 110 km² de superficie, en la actualidad estos glaciares cubren sólo 54 km², debido al aumento de las temperaturas de la atmósfera en altura (https://glaciologia.cl/glaciares/zona-centro/glaciar-juncal-sur/).

En el futuro el recurso hídrico será cada vez más escaso para el uso agrícola y los programas de riego deberán ser cada vez más eficientes. Un efecto que es inherente al manejo del riego, es la salinidad. 

La mayoría de las plantas cultivadas son sensibles a manifestar una reducción de su producción incluso con niveles considerados bajos de salinidad en el agua de riego. En el caso de paltos o aguacate, se ha reportado que con un nivel de 0,8 dS/m de Conductividad eléctrica (CE) en agua de riego ya afectaría su potencial productivo y su reducción de producción podría llegar a 65% a un nivel de CE de 1.8 dS/m (Figura 2).

Un aumento de la concentración de sales en agua de riego, y subsecuente acumulación en la solución del suelo, inhiben el crecimiento y alteran las relaciones hídricas dentro de la planta, generando una sequía osmótica (Figura 1). La apertura estomática, que corresponde a la transpiración e intercambio gaseoso de la planta con la atmósfera, es dramáticamente afectada, en la planta completa se produce una reducción de la transpiración, como consecuencia del efecto osmótico de una alta concentración de sales en la rizósfera. Los iones de cloruro y sodio son acumulados en las hojas y provocan daños en la maquinaria fotosintética, en los cloroplastos, y en el caso del sodio, afecta regulación del pH del citoplasma. Todo lo anterior se manifiesta como una quemadura parcial en las hojas, y una muy significativa disminución de la capacidad fotosintética de la planta completa. Entonces, disminuye el área foliar, se producen desfoliaciones abruptas en plena floración, lo que implica caída de frutos recién cuajados, o caídas de frutos muy acentuadas en mitad de la temporada y problemas de calibre. La capacidad productiva de la planta se puede reducir en un 50%, dependiendo de los niveles de salinidad al inicio de la temporada y de las características de los iones acumulados en el suelo.

Figura 1.  Movimiento de agua en la planta como consecuencia de gradientes de concentración (CE) de sales en la solución del suelo y en el tejido celular. 

Figura 2. Productividad afectada por niveles de sales en el agua de riego, asumiendo que la CE del agua de riego es similar a la CE de la solución del suelo (pasta saturada). No considera prácticas de lavado de sales. 

Los eventos de lluvias y el lavado de sales

Hasta hace unos años las pluviometrías consideradas normales (sobre 350 ml) eran suficientes para un lavado natural en el periodo otoño-invierno, cuando las plantas están en receso invernal (hoja caduca) o proceso de maduración de la fruta o inducción floral (hoja persistente).

La baja pluviometría en la zona central, ha implicado que las sales acumuladas por aporte de aguas de riego no se hayan lavado. El principio del manejo de sales comienza por conocer la calidad de agua de riego, cómo cambian su concentración y naturaleza de las sales a lo largo del año. En los ríos de la zona central, un aumento de los caudales por lluvias de invierno o deshielos de verano provoca una apreciable dilución de sales. 

Por otra parte, no es posible lavar sales acumuladas del suelo si la concentración de sales del agua de riego es mayor que la concentración de sales en el suelo. 

Las aguas de lluvias, prácticamente libres de sales, pueden contribuir a mejorar parcialmente la eficacia del riego de lavado, siempre y cuando se acople el frente húmedo del suelo post lluvia con un temprano riego de lavado. 

En cambio, un evento de baja intensidad de lluvias, podría incluso intensificar los potenciales daños de sales acumuladas en el suelo, en el caso de que no se realice ninguna acción de riego de lavado. 

El movimiento de sales en el suelo funciona por gradiente de concentración, por lo tanto, si se produce un evento de lluvias, por ejemplo, de 30 mm que tiene la capacidad de penetrar en el perfil del suelo a unos 25 cm de profundidad, sería esperable que la concentración de sales en la estrata superior (0 a 30 cm) sea más baja comparada a la concentración de sales de una estrata profunda entre los 30-60 cm de profundidad. Considerando que la mayoría de los frutales concentra las raíces finas absorbentes en la estrata superficial, de no mediar un riego de lavado, se producirá inevitablemente un ascenso de las sales profundas hacia la estrata superficial. En el transcurso de las próximas tres o cuatro semanas será evidenciado en un gran “quemado” de follaje por sales, acusado por puntas de hojas necróticas o la apreciación de un aspecto de marchitez del huerto.

Figura 3. Frutos cuajados creciendo en condiciones de salinidad. La aparente buena cuaja de la fruta sera severamente afectada por la falta de fotoasimilados y nutrientes debido al progresivo daño por sales en el follaje. 

Figura 4 Severa desfoliación que deja susceptible de aborto a frutos maduros prontos de ser cosechados, por severa debilidad del árbol. 10/2/2022

Figura 5. Severo daño de hojas en huerto dañado por sales. Nótese que si bien la quemadura por cloruros afecta sólo un 10% de la hoja, la toxicidad ha consumido los cloroplastos de la mayor parte de la hoja, dejando un area fotosintéticamente activa menor al 10% del total de la hoja. Los frutos cuajados quedan expuestos y son susceptibles de abortos. 10/2/2022.

Monitoreo de sales y estrategias de control

Actualmente existen sensores de humedad y salinidad que permiten monitorear el comportamiento de la conductividad eléctrica en diferentes estratos del suelo, así como es factible verificar tempranamente que un evento de lluvias provoca efectivamente un cambio de la conductividad eléctrica en determinados puntos del perfil del suelo. Entonces, el riego de lavado aplicado posterior al evento de lluvias, entre las 24 y 72 horas, logrará regular oportunamente la conductividad eléctrica en niveles inferiores a los que se observaron previos al evento de lluvias (Figura 4).

Figura 6. La CE observada en el suelo en abril de 2022 alcanzaba a 2,7 dS/m y en el evento de riego del 20 de junio acoplado a la lluvia 24 mm del 23 de Junio se logra descender abruptamente la CE hasta 2,0 dS/m el 1 de Julio, cuando se produce el siguiente evento de lluvias y así se ha reducido la CE en un 26%. Cada peak indica riego.

De manera complementaria, aprovechando la eficacia de un riego de lavados que se ha acoplado a un evento de lluvias, se pueden incorporar enmiendas que contribuyan a mejorar algunos componentes de la salinidad más tóxicos para las plantas. Por ejemplo, la aplicación de yeso agrícola durante los meses de invierno, cuya solubilidad es de 2 gr por litro de agua, permitirá bajar la concentración de sodio en las estratas superficiales, mejorando la permeabilidad del suelo para la temporada de riego y reduciendo la conductividad eléctrica del perfil por desplazamiento del sodio. A pesar de tener una baja solubilidad comparado a la de cualquier fertilizante, el yeso agrícola bien distribuido en la banda de riego, se puede incorporar eficientemente con lluvias de 30 mm. El aporte del calcio proveniente del yeso al suelo quedará disponible para la nutrición de la planta a partir de la primavera especialmente la fruta recién cuajada que en un momento temprano de su desarrollo, absorbe el Calcio el cual pasa a ser componente de sus paredes celulares y contribuirá a mejorar la condición de postcosecha, además mejorará la agregación del partículas del suelo y favorecerá la infiltración del suelo, lavando sodio, este último catión asociado a salinidad, compite con la absorción de potasio.

La estrategia Retrosal

Una formulación que ha sido probada para el lavado de sales es Retrosal, considerando que en plena temporada no se puede disponer de un gran volumen de agua para prácticas de lavado de sales. La composición de Retrosal contiene también una base de Calcio, junto con otros activos que mejoran el desempeño de la planta en condiciones de alta salinidad. 

La evaluación de Retrosal en un huerto de paltos de la región de Coquimbo, regado con aguas salinas, 

Cuadro 7. Resultados de análisis de fertilidad de suelos, colectados a 3 meses desde el inicio de los tratamientos. Quilimarí, Abril de 2024, luego de 3 meses desde el inicio de aplicación de los de tratamientos. El tratamiento Retrosal 7.5  fue aplicado en dosis de 7,5 L/ha durante 4 semanas consecutivas en enero de 2024. EL tratamiento Retrosal 5 + Yegun fue aplicado en dosis de 5 L/ha durante 4 semanas consecutivas y complementado con una aplicación de Yegun Nativa

La eficacia de Retrosal en dosis de 7,5 L/ha durante cuatro semanas consecutivas en enero, se evidenció como una significativa reducción de la CE del suelo, no así cuando la dosis es menor. Además, hubo una reducción significativa del sodio intercambiable. La eficacia del aporte de micorrizas como parte de la estrategia de tolerancia a sales se evidencia en los niveles nutricionales de la planta, pero esto será abordado más adelante. 

La aplicación de Retrosal ha sido recomendada en huertos con alta salinidad (NaCl) en agua de riego, en el momento que se inicia el crecimiento exponencial del fruto. Tal como se aprecia en datos del Cuadro 7, las aplicaciones que mejor han funcionado han sido 4 aplicaciones sucesivas a razón de 7,5 L/ha, separadas en periodos de 7 a 10 días. En condiciones de campo se ha replicado esta experiencia en huerto de paltos plantado en año 2002, siguiendo el cambio del CE en el perfil del suelo mediante sondas FDR y sensor Teros 12 instalado a 30 cm de profundidad. Como se observa en la Figura 7, el descenso de la CE se consolida paulatinamente entre febrero y marzo de 2026. 

 

Figura 7. Efecto de 4 aplicaciones consecutivas de Retrosal (7,5 L/ha, flechas azules) entre fines de Diciembre 2025 y mediados de Enero de 2026, para lavado de salinidad del perfil de suelo. El momento elegido para las aplicaciones con el inicio del crecimiento exponencial del fruto. El desenso de salinidad se consolida a fines de marzo.

También existen otros grupos de bioestimulantes, basados en rizobacterias promotoras de crecimiento de las plantas, tales como formulaciones  del género Bacillus, que han sido aislados en paltos y actualmente están siendo reconocidos como promotores del crecimiento de las raíces, incluso en condiciones de alta concentración de sales (Nadeem et al. 2012). De estos microorganismos existe varias formulaciones en el mercado que ya han sido evaluadas por BellotoAgro y su mejor desempeño se ha observado en aplicaciones en diciembre y pueden ser complementarias a Retrosal y en general, amplifican el crecimiento de raíces.

Referencias

Arpaia, Mary Lu. 2008. “Salinity Chloride Interactions and Their Influence on Avocado Yields Relative Yield (%) Salinity ( EC ).” California Avocado Society Yearbook 1 (2007).

Crowley, David. 2007. “Managing Soils for Avocado Production and Root Health.” California Avocado Society Yearbook 90: 107–30.

Crowley. D. 2008. “Salinity Management in Avocado Orchards.” California Avocado Society Yearbook 91: 83–104.

Nadeem, Sajid M., Baby Shaharoona, Muhammad Arshad, and David E. Crowley. 2012. “Population Density and Functional Diversity of Plant Growth Promoting Rhizobacteria Associated with Avocado Trees in Saline Soils.” Applied Soil Ecology 62: 147–54.

Francisco González Valdés
Asesor en paltos y cïtricos - Bellotoagro
+56 97478 7535 -
fgonzalez@bellotoagro.cl
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